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domingo, 3 de octubre de 2010

EL QUIJOTE DE ACERO para ALIRIO QUIMBAYO



FUGACIDAD


Basta un parpadeo para que el rayo
ya no ascienda al cielo
como escalera.
A veces bastauna pregunta
para fulminar cualquier argumento.
No es suficiente un abrazo
para sentir que nos amamos
los unos a los otros.
Una mirada nos basta.
Así como una explosión de llanto nos basta
para saberque la Tierra ha dado a luz
otro hombre de barro.




EL ROPAJE DE LAS PALABRAS

El agua habla sin cesar y nunca se repite.
Octavio Paz

Las palabras
son ideas vestidas de sonidos.
Se cansan de habitar entre los árboles
y se lanzan al abismo
como frutos que alcanzaron ya su madurez.
La piel de las palabras es canto
y su pulpa jugoso cuento.
Los niños las comen como frases
cuando los abuelos pelan sus relatos.
Así, las palabras semillas
germinan en los no espacios
y aguzan sus siete sentidos
para sobrevivir en la jungla
del silencio.
Se repiten para derrotar el olvido.
Las palabras son ideas
vestidas de sonidos.


EL HAMBRE

A Paulo Freire y Ángel Rama
devorando las calles de América Latina.


El hambre es una vieja nigromante
de la ciudad invisible.
Sus manos husmean entre las escrituras
el destino de los miserables
no invitados al banquete de las hienas.
El hambre, a veces, se disfraza de tigre
y sus rugidos devoran cebras.
Otras veces se viste de sequía
y sus fauces consumen el paisaje.
Ojo de águila es el hambre
que desciende sobre las favelas.
Sus garras destrozan ilusiones
y sus graznidos pueblan de grafitis
los muros de la ciudad letrada.
El hambre es la nigromante,
anuncia en la ciudad invisible
quién será el próximo fantasma.


EL SACERDOTE DESCIENDE
POR LOS CÍRCULOS DE LA CEBOLLA


Te despiertas sobresaltado por las profecías mayas.
Tu corazón es el cosmos latiendo
como un pulsar en las garras del jaguar.
En tus ojos la escala de Jacob sube como el rayo.
Hablas el lenguaje de las lagartijas
y trazas petroglifos. Tus demonios urbanos
como murciélagos cautivos revolotean arriba
y en los círculos de la cebolla rebanada por Dios
reconoces los pasos invisibles de Dante.
Has alimentado el fuego de tu propia pira
y te consume la culpa de haber amado
más allá del bien y el mal.
Nadie te condena. Nadie te absuelve.
Sólo tu voz te llama.



RESIDENCIA EN LA OTRA ORILLA


Construiste tu residencia en la otra orilla
de la página. Piedra sobre piedra fundaste la idea.
Levantaste las paredes como un canto general
y en la chimenea quemaste, al fin, tu exilio.
Con fragmentos de historias erigiste las columnas de fuego;
pusiste por cielo imágenes olvidadas de los ghettos
y encerraste en los laberintos de las horas
tus monstruos recién engendrados.
Con las palabras no pronunciadas
has edificado tu refugio.
Habitas en la otra orilla.


LA LENGUA DEL CAMALEÓN

Loscamaleones eligen sus colores
para las ciudades que sus ojos
asimétricos diseñan.
Su larga lengua atrapa discursos moscas
que engullen con hostias;
por eso su palabra es sagrada.
Los camaleones nunca pierden su tiempo,
siempre están inventando bosques
sin árboles. Los camaleones son piedras,
hojas secas, mariposas vitrales,
ramas podridas, palabra lodo.
Trazan caminos sobre arena movediza
donde germinan los discursos moscas.


NOTA SOBRE EL AUTOR

El pasado, miércoles 8 de septiembre de 2010 durante el desarrollo del V Encuentro Nacional de Universidades que organiza la Universidad Tecnológica de Pereira, John Jairo Carvajal, fundador y director de la revista Polifonía hizo entrega de la estatuilla y el premio al ganador del Concurso Nacional de Poesía Universitaria “ El Quijote de Acero”, en su tercera versión, al escritor tolimense Alirio Quimbayo Durán quien participó con una selección de su producción poética titulada: “Residencia en la otra orilla”. El jurado estuvo conformado por el escritor Fernando Cruz Kronfly, el poeta y ensayista Gabriel Arturo Castro y el investigador y crítico literario Carlos Alberto Castrillón.

Alirio Quimbayo Durán nació el 2 de diciembre de 1957 en Girardot (Cundinamarca). Maestro egresado de la Normal Departamental “María Auxiliadora” de Girardot (1976).Licenciado en Español e Inglés de la Universidad del Tolima (1985). Especialista en la Enseñanza de la Literatura (1998) de la Universidad del Quindío en convenio con la Universidad de Ibagué. En la actualidad realiza estudios de Maestría en Literatura en la Universidad Tecnológica de Pereira. Sus raíces ancestrales lo han convocado a fijar como su lugar de residencia la Capital Musical de Colombia, Ibagué; donde se desempeña como docente de Lengua Castellana, Literatura e Inglés en el Conservatorio de Ibagué, Institución Educativa Musical “Amina Melendro de Pulecio”.


















































































































































































































































































































































































El Oficio de Escribir / Antonio Acevedo



Por Antonio Acevedo Linares

Yo escribo por la pasión de no dejarme morir.


Juan Calzadilla.

Escribir es prolongarse en la existencia y se escribe para permanecer porque lo que permanece lo fundan los poetas dijo Horderlin. El oficio de escribir se origina cuando el hombre descubre que es un ser destinado a la muerte. Héctor Rojas Herazo dijo que cuando el hombre descubre que se va a morir, ya tiene asegurada una vocación poética porque ser poeta es tener una alta conciencia del paso inexorable del tiempo.


Al final de la década de los años setenta cuando me inicié en el ejercicio de la lectura y la escritura de la poesía no lo hice no obstante por el descubrimiento de esa conciencia de la muerte, sino porque me había enamorado, pero no me había enamorado de una mujer, sino me había enamorado de las palabras, me había alucinado y maravillado con las metáforas y las imágenes y de la belleza que se podía crear con las palabras ensambladas para la creación poética, y ese enamoramiento permanece intacto treinta años después desde la mañana remota en la que empecé a escribir poesía. En un poema reciente lo dejé consignado.


ARTE POETICA


Antes de que me hubiera
enamorado
de mujer alguna de carne y hueso
me enamoré primero
de las palabras que me alucinaron
como años después el amor de una mujer.
Yo amé las palabras como
a una mujer desnuda
como años después descubrí la poesía
en ese cuerpo desnudo de mujer
y desde entonces mi poesía
vive y canta en estrechos besos
caricias y abrazos
entre el cuerpo y la palabra.

Sin embargo no fue la poesía lo primero que intenté escribir sino aforismos, estaba fascinado por escribir aforismos tal vez por la influencia de Nietzsche que por ese entonces ya leía. Las primeras lecturas son muy importantes en la formación de un individuo porque son las que pueden determinar y definir el descubrimiento de una vocación literaria o intelectual. Los poetas nadaistas, los poetas malditos, los surrealistas, los poetas de la época de larevolución cubana y los poetas latinoamericanos fueron mis primeras lecturas que me hicieron despertar esta vocación o pasión por la poesía. Pero sin saberlo otras lecturas mealimentaban, la lectura de filósofos y pensadores contemporáneos (Marx, Freud, Erich From, Marcuse etc) que me hicieron seguir años más tarde estudios de sociologia y filosofía.


La biblioteca pública fue el espacio donde todas las tardes a comienzo de la década de los ochenta me dio refugio como lector infatigable. La poesía fue mi primer amor a primera leída. Alucinado y maravillado por la belleza y la lucidez de la poesía un día me encontré escribiéndola y desde entonces empecé a vivir la vida poéticamente aunque la vida no fuera color de rosa pero a través de la poesía se la trasciende con sus desengaños, sus miserias, sus conflictos o su dura realidad. H. M, Enzensberger ha dicho que escribir poesía es el mayor grado de libertad que un hombre pueda tener pues para escribir un poema no se necesitan partidos y es una ocupación donde no hay jefes ni subornidados. Cómo no acordarme entonces de aquella frase que siempre he escuchado; hierba mala nunca muere, los poetas son hierba mala porque nunca mueren, se van a vivir, cuando mueren, a las páginas de los libros o en la memoria o sentimiento de los pueblos.


Los poetas auténticos y verdaderos viven a la enemiga, como dijera Fernando González, que no es más que no conciliar con el poder, el establecimiento o los dogmas. En las prisiones, en las trincheras o en el exilio los poetas han escrito poesía como lo corroboran; Hikmet, Roque Daltòn, Ungaretti, Juan Gelman etc. La poesía es un acto de resistencia espiritual del hombre contra todas las adversidades o condenas de la vida, contra el olvido o la muerte.Las palabras son alhajas de oro en la poesía que el poeta moderno hace brillar. La experiencia de escribir es la más solitaria y solidaria del que ha sentido la sensibilidad del lenguaje que lo ha convertido en poeta. La primera condición para llegar a escribir es amar las palabras y dejarlas encantadas, porque la poesía es el ejercicio de encantar las palabras, su valor estético y ético depende de esa primera condición.




DADIVA


Acaso la poesía es ese
don que te fue dado en la tierra
aunque un hermoso poema sigas
intentando escribir
sabes que en una sola línea
de un poema hay muchos años
de oscura experiencia interior
que urdir un verso que te
redima en el mundo es un arduo
ejercicio de la lucidez
como saber que la belleza
es ese cielo a donde también
van los mortales como Safo
en el antiguo cielo de Lesbos.

El que escribe de último escribe mejor, porque la poesía es a veces un sarampión en los jóvenes, como lo fue soñar la revolución en muchos que hoy se convirtieron en burócratas. En algún momento de nuestras adolescencias o terminando esa etapa, que adolece, como su nombre lo indica, de muchas cosas, se escribió pero se abandonó la poesía. El que logré quedarse con esa primera emoción temprana será poeta en su madurez y escribirá poesía, mientras no se le sequé el corazón y la imaginación. Rimbaud abandonó la poesía después de la adolescencia, pero ya había escrito una obra genial. La poesía es más importante que nunca, dijo Allen Ginsberg, porque es la forma más humana de expresión. En medio del caos de la comunicación y el exceso de información, la poesía es la voz individual que expresa la experiencia única y excéntrica de un individuo separado y solitario.

En la era de la Internet la poesía viaja por las autopistas de la red, lo que ha permitido salir de la invisibilidad en la que ahora se vive por la carencia de espacios literarios como los magazines o suplementos literarios en los periódicos, con la excepción de los festivales multitudinarios de la poesía. Ahora se dice que el que no está en Internet no existe, pero como la existencia no la definen los satélites ni los medios de comunicación, prefiero quedarme con la existencia en la definición clásica de la filosofía cartesiana del pienso, luego existo o tal vez seria mejor ahora del escribo, luego existo.

La experiencia de escribir es resultado de la experiencia de vivir, esto es, y para decirlo en palabras de Julio Ramón Ribeyro, escribir, es quizás una forma de conocimiento. En efecto, escribir es una forma de conocerse a sí mismo, de examinarse, de descargar sus delirios sus obsesiones sus fantasías sobre una página en blanco. La poesía es una defensa de lo más puro y bello del ser humano y por eso escribe el poeta con el hombre o la mujer que lleva por dentro. El origen de la escritura es una necesidad interna de comunicarse e inventarse a sí mismo. Creo que leer y viajar son dos de las cosas, entre tantas otras cosas como amar y vivir intensamente, que alimentan el ejercicio de escribir, pero hay quienes viajan con la imaginación sin salir nunca de su ciudad o país, me acuerdo ahora de Lezama Lima que apenas salió dos veces de su casa de viaje en toda su vida.

El filósofo que con mayor lucidez nos reflexiona sobre el ejercicio de escribir es Cioran, para quien escribir es una provocación, y para quien las fuentes de inspiración de un escritor son sus vergüenzas y quien no las descubra en si mismo o las eluda está condenado al plagio o la critica. El poeta, dice Cioran, se toma el lenguaje en serio, crea uno a su manera. Escribir es deshacerse de nuestros remordimientos y de nuestros rencores, es vomitar nuestros secretos. El escritor es un desequilibrado que utiliza esas ficciones que son las palabras para curarse. La expresión es alivio, venganza indirecta de quien no pudiendo digerir una afrenta se rebela en palabras contra sus semejantes y contra si mismo.

En mi primer libro publicado, una colección de poesía erótica que titulé Arte Erótica (1988) tenía tres epígrafes: falo el pensar y vulva la palabra (Octavio Paz) menos tu vientre, todo es oscuro (Miguel Hernández) la poesía se hace en el lecho como el amor (Andrè Bretón) En su prólogo había escrito: Quiero decir que la poesía no es aquí el encuentro de un paraguas y una máquina de coser sobre una mesa de disección (Lautrèamont) sino que la poesía es el encuentro de los cuerpos bajo palabra y también viceversa. El cuerpo como extensión de la palabra y la palabra como extensión del cuerpo. El cuerpo y la palabra recreados por el arte y el deseo, para una poética del cuerpo que haga memoria en la palabra, en intento de una poética de la palabra, que haga memoria en el cuerpo. Una poética del cuerpo y la palabra como la expresión más genuina de una poesía erótica y amorosa.

ARTE ERÓTICA II


Al celebrar el arte
del cuerpo y la palabra
y perpetuar en la
palabra tu cuerpo
y en tu cuerpo
la palabra
a la luz de tu cuerpo
como a la luz
de este atardecer
te vivo en toda la
extensión de la palabra.

Allí con ese libro había comenzado mi experiencia de escribir con esos temas y otros como la ciudad, el amor y la poesía etc. Eran los temas del surrealismo que entonces leía. El ejercicio de escribir como vicio como droga como provocacióncomo pasión como destino, que quizá uno elige, o que quizá la escritura lo elige a uno, es una constante en quien escribe, porque escribir es sentir y tener un profundo sentido de pertenencia con la especie humana, con la sociedad, con el mundo y consigo mismo. No obstante a veces consagrarse al oficio de escribir, a la literatura, a la poesía es un acto suicida en una sociedad que te quiere convertido en un honorable ciudadano, en padre de familia, con profesión y estabilidad económica definida, si tienes éxito eres un escritor de prestigio, si no, eres un fracasado, un paria, un desadaptado o un solitario frustrado, porque escribir implica muchas veces ser un desertor de las buenas costumbres, de la moral dominante, del establecimiento, del poder porque el único compromiso del escritor es con su propia obra y consigo mismo. El oficio de escribir responde a las necesidades básicas del ser humano y a sus derechos fundamentales. Apollinaire dijo que el mundo sólo se renueva por la poesía.

En su brillante y lúcido manual Método fácil y rápido para ser poeta,(2001, texto originado en el Taller de Poesía en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín) Jaime Jaramillo Escobar, nos presenta lecciones fundamentales en torno a la condición de ser poeta y su vocación, a la relación entre el poeta y la poesía, a la dignidad del poeta, a la relación entre ocio y poesía, la soledad del poeta, la educación de la sensibilidad, la imaginación y la fantasía, religión y misticismo, a la utilidad de la poesía, cuando leer poesía, el lector de poesía, la lectura de poemas, la compresión de la lectura, el propósito literario, el poeta como pensador, el escritor y la libertad, la poesía en tiempos de violencia, la diferencia entre escribir y redactar, la formación del estilo, los secretos para escribir, por qué es necesaria la buena puntuación, verso y poesía, por qué es importante conocer métrica y rima, verso medido y verso libre, el poema como forma y la poesía amorfa, los temas en la poesía, la poesía autobiográfica, el poeta y su infancia, la aclaración sobre “literatura urbana,”la inspiración, el sueño y la poesía, vanguardia y experimentalismo, efectos de la poesía en el tratamiento de los estados depresivos y en la adicción a narcóticos y alucinógenos, revistas y publicaciones literarias, critica y autocrítica, método para evaluación de un poema, los concursos literarios, el libro de poemas, el arte de titular, citas y epígrafes, las dedicatorias, los prólogos, los seudónimos, declamación y lecturas pública, el dinero y los poetas, las traducciones poéticas, el poeta como ensayista.

Son cincuenta capítulos seguidos en su orden de frases bellas y lucidas de escritores y poetas con referencia puntual a los temas tratados. Su lectura y estudioserá de mucha utilidad y pertinencia para quienes se quieran iniciar en el difícil arte de escribir (que es fundamentalmente creación, que requiere inventiva, imaginación, fantasía, originalidad, elocuencia y genialidad como lo señala el poeta, a diferencia de redactar que es redacción de una carta o un informe) y como manual para trabajar en los talleres literarios de lectura y escritura como se deberían llamar y no de escritores, que sólo se forman en el trabajo arduo y persistente con la palabra.