martes, 6 de julio de 2021

HUMO DE LA VOZ y otras crónicas, de Claudio Edgar Anaya Lizarazo

Claudio Edgar Anaya es un escritor y gestor cultural santandereano, quien ha dedicado buena parte de su vida al cultivo de las letras, en particular el cuento y las notas de divulgación de otros escritores, a través de su medio de comunicación La Eskina. Este empezó siendo una provocación ocasional, un periódico que se pegaba en los muros de la ciudad de Bucaramanga a manera de afiche, como si se tratara de esos carteles funerarios que se untan de almidón y se ubican en ciertos lugares donde la gente los pueda leer. Quizás, en conexión con esta idea nació La Eskina, hace ya muchos años, compitiendo con epitafios y notas necrológicas, obituarios como los llaman de manera elegante, y por insistencia y necesidad de modernización devino medio digital.

Ahora es una esquina digital, una manera de seguir huyendo de la añoranza de los suplementos literarios, que fueron muriendo, quien lo creyera, por eso mismo la gente, en general, fue buscando otros medios alternativos para publicar y leer todo aquello que los grandes medios se niegan a hacer, por física mezquindad económica, o porque consideran que la cultura ya no le interesa a nadie, menos la poesía y, quizás, hasta tengan razón.

Claudio nos presenta sus notas, breves ensayos, crónicas, apuntes y aproximaciones de autores de la región, en este volumen llamado «Humo de la voz». Los invitamos a leerlo, para lo cual, en los próximos días dejaremos el enlace o vínculo digital, para que pueda ser descargado y leído como se debe. Por ahora, esta semblanza ligera del autor.

 

 

Reseña biográfica de Claudio Anaya Lizarazo

Ha sido editor, coordinador de talleres literarios, ponente en encuentros de escritores, columnista en diferentes medios y ha publicado sus trabajos en blogs, periódicos y revistas literarias de circulación regional y nacional. Fue integrante de la Junta Directiva de la Asociación de Poetas en Santander “Palabra en el Tiempo”, y del Área de literatura del Consejo municipal de cultura de Bucaramanga. Publicó 36 ediciones de LA ESKINA cartel poético, ISSN 1900 – 4168, de junio de 2002 a diciembre de 2009, en su primera época; y 36 ediciones de LA ESKINA periódico cartel, de marzo de 2017 a febrero de 2020, en su segunda época. Publicó desde enero de 2019, en su tercera época 27 ediciones del cartel LA ESKINA virtual, reuniendo estas tres épocas en LA ESKINA global, que ya supera las 102 ediciones. También dirigió 17 encuentros literarios llamados Encuentros con LA ESKINA, durante los años 2017 a 2019 en LA CASA DEL LIBRO TOTAL de Bucaramanga.

Figura en el Libro de Ganadores y Finalistas del Primer Concurso Metropolitano de Poesía “Gustavo Cote Uribe”, publicado por la Alcaldía de Bucaramanga y (Sic) Editorial, en enero de 2000; Bitácora de los Talleres Literarios en Colombia (ensayos) publicado por el Ministerio de Cultura en diciembre de 2000; Antología del Cuento en Santander, Siglo XX, de Alirio González Castillo, (Sic) Editorial, noviembre de 2005.

En el año 1999, su libro de poesía Evocación del Espacio, fue finalista en el Primer Concurso Metropolitano de Poesía “Gustavo Cote Uribe”. En el año 2003, su libro de relatos, Bumangueses, fue una de las obras ganadoras en la Primera Convocatoria para el Fondo Bibliográfico Regional, obra publicada por el Instituto Municipal de Cultura de Bucaramanga y (Sic) Editorial en abril de 2005. En septiembre de 2011 fue ganador de las Becas Bicentenario en Literatura, convocadas por la Gobernación de Santander y coordinadas por la U.I.S., en la modalidad de Ensayo literario, con su obra Gajes de oficio.

Ha publicado en diferentes medios, las series de crónicas: Crónicas de viajes  imaginarios (1987 – 1999); Rincón del columnófago (junio 1999 – septiembre 2019); Humo de la voz (enero 2019 - mayo 2021).

 


PROSAS I CRÓNICAS; GUSTAVO WILCHES CASTRO

(Humo de la voz N.52; publicado en LA ESKINA global N.102, abril 23 de 2021)

Por Claudio Anaya Lizarazo

Gustavo Wilches Castro nació en Bucaramanga el 2 de octubre de 1889 i falleció en 1963. Su caso es emblemático de la educación que se impartía a principios del Siglo XX, en la cual, no obstante tener preeminencia las ciencias exactas, las humanidades ocupaban un importante lugar en lo que se denominó una formación integral. Prueba de ello es su oficio literario que lo llevó a producir una valiosa colección de textos en los cuales nos legó la visión que tuvo de su época i de su región. En este autor se representa la paradoja de ser un excelente prosista, tal vez de los más grandes que ha dado Santander, a quien se recordaba en los círculos políticos i en las asambleas de las logias, más por los cargos públicos y privados desempeñados impecablemente, que por su sorprendente producción literaria.

Wilches Castro se formó en la Escuela de Ingeniería Eléctrica de Nueva York. Fue el ingeniero más destacado en los proyectos de generación hidráulica de energía eléctrica en Santander durante la primera mitad del Siglo XX. Después de trabajar en la Compañía Eléctrica de Bucaramanga de 1919 a 1920, también en la firma Wesslhoert Power, de 1922 a 1923, que representaba en la Ciudad de Barranquilla a la Compañía General Electric; dirigió los talleres del Tranvía de Bogotá, entre los años de 1924 a 1926; administró la Compañía de Hilados i Tejidos de Samacá, entre 1926 a 1931; tornó a su tierra nativa para dirigir el Ferrocarril Central del Norte (Sección primera, Bocas-Puerto Wilches). En el año de 1938 fue Secretario Departamental de Agricultura, i durante la gobernación de García Cadena fue Secretario de Obras Públicas en Santander, en el año 1944 se encargó de la Gerencia del proyecto de la Central Hidroeléctrica del Río Lebrija. En el campo literario, abordó el ensayo, la prosa, el cuento. Son de larga recordación, entre otros, El bobo tiende a desaparecer, La maleta, i Escritura pública.

Muchos factores convergen en el insuceso, de que una abrumadora mayoría del pueblo santandereano ignore las exquisitas obras en las que algunos de sus escritores, imbuidos de un espíritu elevado i universal, han desarrollado una valiosa obra a partir de su parroquia. Tal es el caso de Gustavo Wilches Castro, escritor bumangués de la primera mitad del Siglo XX, entre otros célebres olvidados o ignorados, quien en sus comentarios de excelsa prosa, relatos i crónicas, utiliza un lenguaje de alta calidad literaria que nos induce inadvertidamente en el análisis crítico, en la verosimilitud de sus historias i en el halo cautivador de su visión de su época, enraizado todo ello, en el orbe mítico de la mentalidad de nuestro pueblo; mentalidad que aún hoy sobrevive sincréticamente, no obstante la integración de nuestra sociedad en las últimas décadas dentro del contexto universal i los asombrosos adelantos tecnológicos de las comunicaciones, que han generado un desarraigo en las culturas regionales con su ingreso pleno en la civilización material i sus grandes cadenas productivas i de mercadeo. 

Agradecimientos a la UIS, por rescatar a este valioso autor santandereano, al publicarlo dentro de su Biblioteca Mínima Santandereana, en el año 2011, en un libro que es una interesante colección de textos que asumen los formatos de la crónica, el ensayo i el relato, todos estos de fuerte contenido o intensión poética, diríamos que hasta filosófica, pero de esa filosofía de la vida o la reflexión de la experiencia apoyada en un discurso técnicamente impecable en el que se puede advertir que el autor posee la riqueza de importantes i numerosas lecturas acumuladas, sabiamente asimiladas, lo cual le permite escribir sobre sus temas con solvencia i elevado nivel, pues es una prosa con carga vital, además de exquisita i delicada, con el sabor del terruño i de la época del autor. Con un lenguaje fresco i claro como el agua de los arroyos, captó la ingenuidad de la visión de un mundo primigenio, subyacente en nuestro mestizaje racial i cultural; captó los presupuestos i el talante del mundo antiguo, implícito en la atmósfera de un Siglo XIX que sobrevivió en nuestros campos i pequeñas ciudades hasta después de mediados del Siglo XX.

No se nombra a Gustavo Wilches Castro dentro de la literatura santandereana, i sólo hasta la aparición de este libro de bolsillo que se titula con el nombre de su autor, el número 11 dentro de la mencionada colección, se habían conocido muy pocos de sus trabajos desperdigados en los periódicos de la ciudad de Bucaramanga en los tiempos del autor, correspondientes a las décadas de los años treinta hasta inicio de los sesenta. Pero con esta edición de la UIS, se da la posibilidad para un relativo público lector, de conocer la obra de este escritor, restableciendo así, su lugar en nuestra tradición literaria.

Finalmente reiteramos la asombrosa capacidad del pueblo santandereano para ignorar o desechar las obras de sus autores, en este caso un gran autor; i pensar que hay tantos profesores de literatura que continúan recetando libros de manidos autores i de otros redactores de esos pelambres editoriales, mercachifles de las metafísicas de las varitas de olor, o, de métodos para lograr con ventas i negocios el éxito social i económico.

 

 

MONÓLOGOS DEL HOMBRE; EUGENIO PINTO BARAJAS

(Humo de la voz N.51; publicado en LA ESKINA global N.102, abril 23 de 2021)

Por Claudio Anaya Lizarazo 

Eugenio Pinto Barajas nació en Molagavita, Santander, el 28 de noviembre de 1922, i falleció en Bucaramanga el 12 de febrero de 1983, como consecuencia de un accidente. En 1948, a sus veintiséis años, publicó su primer poemario titulado Universo Interior; diez años más tarde fue ganador del Concurso literario “Aurelio Martínez Mutis” con su obra: Canción de los arados y otros poemas; fue ganador también del Premio de la Piña con su poema Ananás; en 1969 obtuvo, compartido, el Primer puesto en el Concurso de la Leyenda Popular Santandereana, convocado por Vanguardia Liberal.

Fue Subsecretario de Gobierno del Departamento, Jefe de Publicaciones de la Universidad Industrial de Santander, jefe de prensa de la UIS, funcionario de la Contraloría Departamental i Fundador-director de "El Grillo", el periódico que ejercía la vocería del Comité Cultural Estudiantil de la UIS en los años setenta.

Durante largos años colaboró en los periódicos bumangueses: Vanguardia Liberal, El Frente, La Espiga i El Liberal de Santander, fue también columnista de El Espectador i La República de Bogotá, El Colombiano de Medellín i Onda Libre de Ecuador, ejerciendo como crítico i comentarista de hechos culturales, históricos, además de los relacionados con la cotidianidad de Santander; fue promotor de la defensa de las ideas liberales, de la honestidad en los funcionarios públicos.

Su obra es el testimonio de un hombre que amaba a su tierra i a sus gentes, a su entrañable Provincia de García Rovira. El rasgo más característico en su poesía es un tono de adolorido escepticismo, de ese que hace pensar. Sus poemas fueron escritos en la ciudad, finalizando la primera mitad del Siglo XX, pero en ellos se nota la fuerte presencia de un trasfondo bucólico. La ciudad no había roto aún con el cordón umbilical que la unía a su pasado cultural agrario, i ofrecía la promesa de cierta comodidad pagada con el sentimiento del exiliado hombre del campo, manifestándose así la expresión de su malestar ante el desarraigo; el poeta observaba la encrucijada que representaban los cantos de sirena del progreso ante el rico mundo de símbolos que encarnaba su nativo paisaje, un añorado paisaje hecho a la medida del hombre; todo ese pulso sostenido entre el porvenir i la nostalgia, entre la quimera de lo que queremos ser i lo que terminamos siendo, el pasado, el inexorable paso del tiempo atesorado en un mundo de acuarela que se disuelve, produjo en Eugenio Pinto Barajas estos monólogos místicos, ante su tragedia interior i su deseo de rescatar su terruño, pero enfrentando la paradoja de que al habitar la ciudad ya no se es el mismo.

Estos textos, mirados hoy, son como los frutos naturales, como los brotan las plantas maduradas por los elementos, estructuras de apariencias modificables, cuyas irregularidades i hasta sus deficiencias, nos hablan de una cosecha i no de una producción transgénica; quiero ilustrar con  esta aseveración que, no obstante algunas inconveniencias técnicas ocasionales en los poemas de Eugenio Pinto Barajas, éstos están cargados de significaciones e inquietudes que los salvan como una obra de decidido contenido espiritual, como una obra que nos puede sugerir una ventana a la conciencia, a la  visualización de un mundo más grato.

Como homenaje a su memoria i para difundir su legado literario, la Universidad Industrial de Santander publicó en 1983 su libro titulado: Monólogos del Hombre, del cual forma parte el siguiente poema:

Visión (Eugenio Pinto Barajas)

Como de un mundo extraño.

Cada noche regreso.

Caigo al alba hecho tierra.

Se derrumba mi imperio.

¡Oh qué sueño borroso!

¡Oh qué sueño tremendo!

Soñar que soy eterno

y amanezco hecho tierra

sobre el montón de escombros

que me dejan los sueños…







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