sábado, 11 de octubre de 2008

¿LA LITERATURA DE LA DESESPERACIÓN?/ Gabriel Arturo Castro



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Quisiéramos que la poesía, como lo pensó alguna vez Bretón, dejara de ser un acto puramente literario para transformarse en un medio que explore los mundos ocultos y convoque lo que, hallándose dividido nos separa: la vigilia y el sueño, la realidad y el ensueño, lo objetivo y lo subjetivo, el pasado y el futuro, la vida y la muerte. Si Valéry concebía a la poesía como “el arte del ocultamiento”, Mallarmé por su parte miraba al poeta como el adivinador que reunía bajo su mano y en el último lugar del espíritu todo el misterio. ¿Qué misión le confería al escritor?: “Establecer las identidades secretas mediante un par que corroe y gasta los objetos en nombre de una fuerza central”.
Preferible el vidente que trastornaba todos sus sentidos, mejor el poeta vehemente y grave, el de la exacerbación y exaltación extrema “hasta el fin de lo posible” y no aquel que ofrece un mero juego de artificio o un trucaje literario. Ardid donde asistimos al reino de la indecisión, entendida ésta no como la ambigüedad propia del lenguaje poético, sino como la duda a manera de irresolución, titubeo de un conjunto de textos que jamás alcanzarán el hecho poético, su gesto. Porque allí existe una falta de dominio del oficio, una ausencia irreparable de la pulsión que lleve a una expresión de riqueza lírica y estética, la intrincada interpretación de una realidad y la creación de otra sólida llamada obra de arte.
Pero hoy encontramos, casi siempre, una suma de improvisaciones, palabras sueltas, trazados efímeros y fugaces, débiles instantes de una existencia ilusoria (no imaginativa ni fantástica), mera reproducción de sucesos intrascendentes, imitación circunscrita a la realidad aparente de las cosas, por demás caótica e incoherente de un poeta malo e inmaduro, y no como la creación artística de una nueva criatura, tal como lo afirmó T.S. Eliot:
Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban; los malos poetas desfiguran lo que toman, y los buenos poetas lo convierten en algo mejor, o, al menos, diferente. El buen poeta coordina en una unidad nueva de sentimiento completamente distinta de aquella de donde fue arrancado; el mal poeta lo arroja dentro de algo que no tiene cohesión.
Se dibuja un callejón sin salida: escritores que renuncian al culto del lenguaje y se consagran a la palabra convencional. Confundidos arriban a la oralidad útil, a la homogeneidad de una sociedad que remedan en su pragmatismo. Esta literatura de transcripción ignora que hace tiempo el arte descubrió su autonomía, alejando todo servilismo impresionista en su afán de transformar el mundo desde la alternativa del espíritu y la humanización. Lástima de las escrituras que realizan todo lo contrario: la deshumanización, el facilismo, el engaño, la simulación, la somnolencia del mundo por medio de la fogosidad sin sentido, divertimentos, ejercicios forzosos, especulaciones verbales, visión segmentada de la realidad, entonación decorativa e irreflexiva.
Claro que alguien podría argumentar un experimentalismo literario que contamina géneros e infringe reglas, o realiza rupturas con la tradición, y en lugar de confusión hable de una inexistente polisemia y achaque la modalidad de los textos al mote de postmodernistas, espacio multidimensional y resbaloso, en el cual, según S. Gablik: “Todo va con todo, como en un juego sin reglas (...) y el significado se convierte en algo desprendible. Sus interacciones fluctuantes pero no recíprocas son incapaces de fijar un significado”.
Los montajes, collage y fragmentos incoherentes (sin filosofía pero desbordantes de ingenuo exotismo o cosmopolitismo) no bordean ni siquiera el pastiche como acción de extrañamiento y efecto paródico o satírico. Esta acumulación de palabras no desacraliza ni ofrecen ruptura o crítica alguna, ofreciendo por el contrario, una gran superficialidad.
Con razón Oscar Wilde se anticipó a exclamar: “Vivimos, lamento decirlo, en una época de superficies”. Época de pliegues anecdóticos, sin tensión, sin conmoción ni percepción poética, prosaísmo y retórica que aniquilan el hecho poético; fórmula que al repetirse “degenera en mecanismo y pierde su prístina eficacia, se vuelve receta y engendra una retórica”, al decir de Pedro Henríquez Ureña.
¿Literatura de la desesperación, afán del aplauso snob?
Gabriel Arturo Castro Morales, poeta y ensayista colombiano.

LA PASIÓN DE ESCRIBIR


Por Antonio Acevedo Linares*


Aunque la mayoría de la gente considera que
la poesía es una ilusión y un embeleco, en rigor,
es la única realidad, el momento en que estamos
realmente vivos.

Anais Nin


La escritura de la poesía es una pasión. El poeta escribe porque le apasionan las palabras y sus significados, le apasiona el mundo y/o los universos que crea mediante ese maravilloso instrumento que es la palabra poética, le apasiona ver reverdecer el lenguaje y sus miradas, porque el poeta es el que con su mirada nos descubre un mundo maravilloso y distinto. La poesía es la pasión de la palabra como la palabra es la pasión de la poesía. El ejercicio de escribir apasiona a los poetas porque ello obedece a una vocación y a un enamoramiento por el lenguaje y sus creaciones. El poeta ha hecho de la amistad y el amor por la poesía el verdadero significado de su vida, porque la poesía no es una válvula de escape, así el poeta sublime sus propias necesidades simbólicas, sino una pasión. La pasión de escribir.

POESIA

Consérvese en
un lugar fresco, seco
o lluvioso
y al abrigo de la luz
agítese bien antes
de usarse en la palabra
o en la sonrisa
Antiséptico y desinfectante bajo
fórmula poética con licencia
de distribución por los poetas
Aplicar una vez al día
sobre la zona afectada
luego de una rigurosa higiene
Úsese por prescripción
propia dosis que debe aumentarse
o disminuirse de acuerdo a los síntomas
Antiséptico de uso tópico
para lavado de heridas
o infecciones menores de la piel
Evítese contacto directo
con la luna o la flores
Usar dos cucharaditas en medio
vaso de agua o tomar pura
Se recomienda tomarla en la noche
antes de acostarse
o en la mañana después
del desayuno
manténgase cerca del alcance
de los niños

Hay quienes afirman que la poesía es una sublimación o una evasión, pero en realidad es una pasión. El poeta recrea el mundo, su propia vida, la ciudad, el país, los cuerpos desnudos y la historia con sus acontecimientos históricos, políticos y culturales. Federico García Lorca decía que la poesía no quiere adeptos sino que quiere amantes. El poeta es un amante de la palabra, su instrumento de escritura y de lucha, porque la poesía es un combate permanente con las palabras, como dijo Alfonso Reyes. Los poetas aquí convocados ésta mañana, Claudia Karim Quiroga, Claudio Anaya Lizarazo y Hernando Ardila González han hecho de la poesía también su pasión. Desde la reescritura política y revolucionaria de los padres nuestros, los evangelios y los salmos al estilo de Ernesto Cardenal, hasta la recreación de la ciudad bajo los árboles que mueren de pie y la reinvidicaciòn del cuerpo y la palabra. El oficio de la poesía es un oficio solitario, pero que convoca al mundo, la sociedad y el país, y en estos tiempos también de los asesinos, como dijera Rimbaud, la poesía es un oficio en manos y en corazones y en mentes de hombres y mujeres que sueñan con un mundo capaz de imaginarlo con el poder mágico de las palabras de la poesía.


ESCRIBIR

Para escribir
un poema
debes augurar la lluvia
e inventar el mundo

infringir como una mano
o labios esos muslos
o rosados senos

hacer florecer los girasoles

o desflorar como el viento
cuando levanta la falda
de las muchachas

y arriesgar una metáfora
para crear un universo.

Hay hombres que comienzan a escribir como una manera de exorcizar sus demonios, pero siempre para darle un sentido a sus vidas y por eso intentan escribir, porque la poesía le ayuda a uno a vivir, a sentir y explicarse las cosas y, a ser un hombre con los pies la tierra, porque el poeta es un hombre con los pies en la tierra, pero con la cabeza en las nubes, en el buen sentido de la palabra. A los poetas se los ha expulsado de muchas partes, Platón los expulsó de la República porque los consideraba peligrosos, condena a la poesía por su carácter irracional, en tanto que la poesía sensibilizaba el espíritu. A los poetas lo seducen para la escritura el amor, el viento, la lluvia, los ríos, las rosas, los besos, la mujer y las estrellas etc. y esa consagración de la palabra al placer era peligrosa para su República. La poesía sólo es válida si está controlada por el Estado, decía Platón. Pero la poesía de los poetas oficiales es tan vana que sus ditirambos para el poder la hacen perder su dignidad que la define. La poesía es un ejercicio de la dignidad del hombre que no se inclina frente al carácter obtuso que a veces tiene el poder. La poesía es el arte de crear y de recrear el mundo y, con las palabras con las que se hace un poema es como con la harina con la que se hace un buen pan, esto es, las palabras deben estar en su punto, para que como en el horno el poema, como el pan, no se queme.

DOCTRINA

La poesía es un ejercicio
de la lucidez
como una herida abierta

es un conjuro contra la muerte

y es la mejor conjetura
que uno pueda hacer de sí mismo

es una coartada para creer en el amor
/y otros espejismos
es esa pequeña ceremonia
de las palabras que se extienden
como cuerpos blancos de mujer
sobre la hierba

y es como una geisha
que es el reposo del guerrero.

Hay poetas que no son comprendidos por su propia generación, tienen que esperar muchas generaciones después para que se valore su obra. Esto quiere decir que a veces la historia la que se encarga de valorar la obra de los poetas; dejemos que sea ella la que señale quienes fuimos los verdaderos poetas en este mundo o si tal vez no nos alcanzaron las palabras para llegar a ser verdaderos y auténticos poetas. Por lo pronto, valoremos el ejercicio de una escritura, la pasión por poetizar el mundo y la vida, la escritura como el testimonio que queremos dejar como una huella de nuestro paso por el mundo y la vida.



POESIA

Poesía
perdóname por
haberte ayudado
a comprender
que no estás hecha
sólo de palabras 1
y perdóname por haberte
ayudado a comprender
que también estás en la calle
al pie de las bronceadas
estatuas por la lluvia y el sol
en la luna llena que posee
como un demonio a los gatos
y los poetas, en un río dulcemente
inerme como el follaje en los
patios en verano, en la lluvia
que acodado en la ventana miras
mientras desnuda una mujer fuma
en el lecho, en una calle olorosa
del mercado de frutas, hierbas
y pescado, en los árboles que bajo
su sombra se besan eternos y amorosos
los amantes y arrecia el viento
como la tarde sobre los tejados
de la ciudad tórrida, en la noche
bohemia de vino, dulzura y música
en la página blanca abierta
como muslos y, a veces
también en el poema.

1. Roque Daltón.

Los poetas tienen que vivir en una búsqueda permanente por encontrar las palabras exactas para su poesía y, en esa búsqueda se les puede ir toda la vida, pero esa debe ser su ética y su estética literaria. Escribir poesía es el oficio más solitario de este mundo y, a veces el más inútil, pero en el poeta puede más la pasión de escribir que cualquier otra cosa. A veces la poesía tiene ese aire como la belleza antigua de las mujeres en las fotografías en blanco y negro, pero esa poesía también intenta expresar su propia experiencia de la vida y, su propia lectura del mundo. La función social de la poesía es esa, expresar el asombro que nos producen las cosas y ayudar a entender el mundo. Hay quienes escriben porque necesitan exorcizar sus fantasmas o sus obsesiones. La escritura poética también es una catarsis que le sirve al hombre para aliviar su espíritu y sosegar sus delirios. En la poesía hay muchas sensibilidades y visiones, comprender esto es una apertura que hace posible su goce y su interiorización.



POETICA

Los poemas más
hermosos
del mundo no se escriben
como un enamorado
ni como una inspiración
la inspiración es una invención
de los románticos
los poemas más hermosos
del mundo se escriben
cuando uno mira en el fondo
de sí mismo en complicidad con
la vida como en un espejo mágico
tú mismo eres la fuente maravillosa
de la creación poética
no pidas a la poesía lo que
tú no eres ni escribe lo que finges
ser o simules un estado
del corazón que no te pertenece
la poesía es ser tú mismo
en comunión con
los hombres y el continente
de los sueños, escribe
la vida que nace de la sonrisa
de una muchacha o de ese
cielo de sus ojos
y crearás un universo.


La sensibilidad es histórica, pero es la exploración del lenguaje la que le permite a la poesía situarse en la modernidad. Hay que ser absolutamente modernos, decía Rimbaud. Los poetas deben trabajar en esa perspectiva. La mala poesía está contenida de palabras anacrónicas. El deber del poeta es renovar o reverdecer el lenguaje, por allí se comienza a ser moderno. El poeta, como el filósofo, no ha perdido su capacidad de asombro, y como la filosofía, que ha nacido del ejercicio de la capacidad de admiración, la poesía, para que nazca, necesita de la capacidad de asombro del poeta. La filosofía, que en su antigua definición clásica, es el amor por la sabiduría, la poesía es la amistad de las palabras que se encuentran.


POETICA

Al escribir sobre
la hoja en blanco
las palabras se abrazan
y se aman como
los cuerpos desnudos
que se abrazan y se aman
la poesía es la prolongación
en la memoria de la palabra
y en los cuerpos
los cuerpos abiertos
como las palabras abiertas
que se extienden
sobre los lechos
y las páginas blancas
entre el cuerpo y la palabra
la poesía recobra el dulce
olor de los cuerpos
cuando se aman
como el tierno verdor
de las palabras
cuando se abrazan.


Lo mejor de la poesía son los poetas amigos, aunque a veces exista cierto canibalismo entre ellos, donde los poetas se devoran, porque hay quienes se creen que tocan el cielo con las manos, cuando escriben un poema. El oficio de la poesía hace del poeta, como del artista, un trabajador de la cultura y en ese sentido el poeta no es un pequeño dios, como diría Huidobro, aunque tal vez Huidobro lo decía por la capacidad de creación que tiene el poeta, la capacidad de crear un mundo, como el dios de la mitología religiosa de Occidente, aunque un poeta nuestro, José Ortega Moreno, dijera que el fin primordial del artista, no es el de crear algo de la nada, sino el de corregir las cosas que le quedaron mal hechas a Dios. El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro, decía Goethe, pero para la poesía hay que tener una espiritualidad renovada, que no hay que confundir con el sentimentalismo o el romanticismo. Los poetas románticos ya no existen en ésta época de la modernidad de la Internet, donde el amor, la amistad y el sexo se han vuelto virtual. La poesía puede ser amorosa pero no romántica, porque los poetas románticos idealizan y no son capaces de imaginarse a una mujer a la orilla de la carretera bajo un árbol, irrigando dulcemente sobre la hierba.


LA POESIA

La poesía no es un oficio
para enamorar doncellas.
Carlos Drumond de Andrade

Ni es un oficio para
enamorar la luna
o la muerte
ni escribirla con rojos corazones
atravesados por una flecha
ni para llevarla como una
hoja seca en un cuaderno
ni para deshojarla como
una margarita, ni para ensalzar
a los dioses del Olimpo
ni para llevarla como una flor
en la solapa, ni para escribirla
cuando se ésta enamorado.
La poesía es un oficio
para conjurar la muerte
blasfemar contra el mundo
y reinvidicar
tu cuerpo y la palabra.

La poesía como el amor es un encantamiento/ y como el agua/ adquiere la forma del recipiente que la contiene/. El amor por la poesía es como el amor por una mujer, porque por el poder del amor la convierte en poesía el poder de las palabras. La poesía tiene esa propiedad, es como la alquimia de la palabra. El poeta es el alquimista del verbo, transforma las palabras en poesía/ como el alquimista soñó en transformar/ los metales en oro/.



MUJER

Poesía
eres
y en poesía
te
convertirás.

La poesía también se escribe en medio de la guerra y medio de los fragores de la guerra el poeta canta a su amor.

UN DIA

Un día no habrá guerra
mi amor
y haremos más el amor
si después de la guerra
estamos vivos para hacer el amor.
Un día no habrá más guerra
mi amor
y sentiremos más el amor
si después de la guerra
todavía nos seguimos amando.
Un día no habrá guerra
mi amor
y escribiremos sobre el amor
si después de la guerra
nos queda algo
que escribir del amor.


El hombre desde la más remota edad de las cuevas de Altamira ha escrito poesía, porque la poesía también es su prolongación existencial en éste pequeño planeta llamado tierra, aunque Foucault haya escrito, leyendo a Nietzsche, que hay quienes buscan el origen de la poesía cuando en verdad no existe tal cosa, porque también la poesía fue inventada. Un día, dice Foucault, alguien tuvo la idea bastante curiosa de utilizar ciertas propiedades rítmicas o musicales del lenguaje para hablar, para imponer sus palabras, para establecer ciertas relaciones de poder sobre los demás por medio de sus palabras. Fue debido a oscuras relaciones de poder que se inventó la poesía, como fue debido a oscuras relaciones de poder que se inventó la religión, 1 aunque esos “oscuros inventos” le han dado sentido al hombre para ayudarse a vivir y a existir porque como finalmente dijo Luís Cardoza y Aragón, el escritor guatemalteco, la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre.


Parafraseando la ley de los diez mandamientos, la poesía también tiene sus diez mandamientos apócrifos de la ley de la poesía.


MANDAMIENTOS APOCRIFOS
DE LA LEY DE LA POESIA

1. Amar la palabra por sobre todas las cosas.

2. No escribir en vano su sagrado nombre.

3. Poetizar la palabra en metáforas e imágenes.

4. Honrar lo onírico y lo real.

5. No plagiar.

6. No cometer actos impuros de constricción en poesía.

7. No hurtar versos ajenos.

8. No simular falsos sentimientos ni escribirlos.

9. No desear la poesía de tu prójimo.

10. No codiciar la fama.

Por lo tanto hay que salir en defensa de la poesía como en éste poema que leo finalmente.


DEFENSA DE LA POESIA *

Defender la poesía como una alegría
defenderla de la rima y de la ruina
de los estupefacientes y exilio
de la adulación y el delirio.

Defender la poesía como una libertad
defenderla de la delación y la soledad
de las prisiones y de la bohemia
de la traición y de la codicia.

Defender la poesía como una dignidad
defenderla de la élite y de la abyección
de los usureros y la inspiración
del ángelus y de la consigna.

Defender la poesía como una pasión
defenderla de la moda y los ídolos
de los románticos y los horóscopos
del suicidio y de las academias.

Defender la poesía como una convicción
defenderla de la castidad y el lujo
de los talismanes y los secuaces
de los códigos y de los cosméticos.

Defender la poesía como un himno
defenderla de la oferta y la demanda
de los contratos y las venéreas
de los impuestos y de la egolatría
y también de la poesía
como contribución para la
incitación a la vida.


A flor de piel, los poetas aquí reunidos, en éste primer conversatorio, encuentro y recital de poetas santandereanos, auspiciado por el departamento de humanidades de nuestra universidad, escriben con la lluvia sobre sus hombros, los poemas que le regalan su corazón, su inteligencia y su espíritu creativo.


Rerefencias

1. Michel Foucault. La verdad y las formas jurídicas .Editorial Gedisa, Barcelona, 1991.

2. Paráfrasis del poema “Defensa de la Alegría”.Mario Benedetti. Cotidianas. Editorial Siglo XXI, 1979.


*Ponencia leída en el primer conversa torio de poetas santandereanos, Universidad de Santander, UDES, Septiembre 2008.

domingo, 28 de septiembre de 2008

EL MELODRAMA Y LA SIMPLICIDAD / Gabriel Arturo Castro



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Por: Gabriel Arturo Castro
1
Hallamos ejemplos de ciertas obras, narrativas, en su mayoría, que constituyen una forma de comercio: la promoción de ciertos nombres, creadores de una literatura ligera, de distracción, de lectura fácil; obras lanzadas al mercado “con los mismos fines de lucro que una marca de jabón o de pasta dentrífica”. Sobre este fenómeno de efectivo márketing, es menester indicar la relación que existe entre publicidad y literatura, siendo esta última, en casos muy destacados, una criada del comercio. Muy pocos autores escapan a la maquinaria de muchedumbres. Lo que le importa a las grandes editoriales, además de vender, es generalizar la lectura como un acto de entretenimiento puro, disfrute y recreación. Nada de reflexión, imaginación profunda y creación trascendente. Es el tiempo de los escritores cortesanos, los que escriben para satisfacer las demandas exteriores, lo que la moda, el mercantilismo y las instituciones oficiales definen. Basta con observar las obras o productos que ofrecen: manida e irregular literatura. Luego de su lectura es posible asegurar las serias limitaciones que dichas obras poseen en cuanto a arte narrativo: su falta de equilibrio estructural, la ausencia de articulación de los sucesos, la incoherencia de ciertos personajes y acontecimientos.
A primera vista la armazón de las obras posee elementos sueltos o gratuitos. No hay una clave de composición que les de coherencia. La dispersión es su característica. La unidad orgánica se sacrifica tras la simplicidad, dado que el conjunto de recursos estilísticos es bastante restringido.
Su técnica consiste en relatar, lineal y escuetamente, episodios vividos por un narrador, en forma continua e irreversible. No existe ninguna modalidad divergente frente a la labor directa de narrar, ni artificios, modos o requerimientos de composición. Más que el aspecto formal, a los autores les importa fijar la sustancia narrativa, es decir, la suma de anécdotas, sucesos y percances, fenómeno llamado narración por acumulación, reunión de información, mero registro de hechos (escandalosos, pornográficos, casi siempre), sumatoria de ellos. ¿Escasez de recursos, falta de talento artístico, ausencia de ingenio, poco dominio del oficio, precocidad natural, actitud ingenua?
2
Decíamos que hay lecturas de obras narrativas, las cuales dejan una gran preocupación relativa al tratamiento del escrito y su escasa calidad en cuanto a producto artístico literario. No pasan de ser simples textos donde se reproduce indiscriminadamente una serie de exposiciones, vagas indicaciones, haciendo gala de un discurso ordinario, referencial y conversacional, tributario a su vez de las demandas de ciertas novedades impuestas. Es decir, no son más que una descripción de sucesos, representación que carece, por el contrario, de una estructura narrativa que procure el equilibrio entre la realidad y la utopía, lo evasivo y la fábula.
Pareciera que el autor inventara una historia o una sucesión de acontecimientos concatenados. Pero la narración acaba por convertirse en reproducción de la realidad, porque la parte interpretativa de esa realidad se encuentra ausente, o sea, el modo específico y especial de enfocar o ver el mundo. No hallamos la “verdad subjetiva” del creador, el papel de la imaginación que se una al potencial de vivenciación para producir unos efectos más plenos en la invención narrativa. Comprobamos que la obra no es fruto de una experiencia única, no repetida, no copiada, resultado de una convicción íntima, personal y nueva. Olvidan los autores que la auténtica literatura artística “se da únicamente cuando hasta lo más exterior tiene una significación interna, y cuando hasta lo más íntimo se convierte en forma”.
Sólo les importa la exactitud realista y no el balance necesario entre la verosimilitud y la inverosimilitud. El elemento realista está sobredimensionado más no la instancia espiritual, lo que llamamos la configuración libre de los elementos de la vida real, dotados de afecto e imaginación. Existe una captación directa de la realidad, pero dicho empirismo jamás se transfigura con el fin de construir seres y ambientes con algún gesto de irrealidad, acto vinculado con la invención.
Es una escritura carente de meditación y de reflexión, y por lo tanto de indagación y talento.
La ausencia de unidad de la narración produce episodios innecesarios y digresiones inútiles. Es notable también la escasez de recursos estilísticos para llevar a cabo la recreación artística, hecho que impulsa al texto a convertirse en una exposición lineal, sin la suficiente dimensión humana de los hechos, originalidad, intensidad y variación de los objetos, sucesos y sujetos representados.
El argumento es entendido como mera sumatoria de informaciones. Los contenidos son simples, pues los acontecimientos reales o ficticios carecen de una elaboración filosófica o de sustancias psicosociales o psicofisiológicas de profundidad.
Es tan limitada la concepción de la obra que el argumento no ordena las secuencias hacia un clímax. Al no existir fuerzas internas, el conflicto se identifica con lo externo, provisto de un desarrollo previsible a través de los episodios, acontecimientos, incidentes y escenas.
El asunto que inspiró directamente a la narración es común, unido a ello la poca habilidad en el manejo y originalidad de su tratamiento. Deducimos que la “materia prima” no se vincula con sus propias observaciones y vivencias interiorizadas, es decir, los hechos no hacen parte de su experiencia.
La formulación del tema o idea fundamental es vaga o imprecisa. Los detalles sobresalientes no se justifican y las contradicciones afloran, por lo que la estructura total de las obras se torna incoherente. De tal forma que los acontecimientos y los detalles no contribuyen a la comunicación del tema central, no producen un efecto explícito ni simbólico.
Pareciera que son suficientes para los autores los estímulos externos, sus fuentes de información. La tensión nunca aparece debido a la superficialidad de las acciones.
La intención es describir en forma casi fotográfica las situaciones de un espacio. Aquí prima la oralidad ( escriben desde el modo común del habla), sin intentar apropiarse de los recursos estilísticos de la novela. Dicho con otras palabras, la narración corriente semiliteraria (relato oral) y las distintas formas del discurso autoral, literario pero extra artístico (razonamientos morales, las descripciones sociales y los excesos retóricos), no se estilizan al entrar en la obra, ni se conjugan en un sistema artístico. Como estas dos unidades, lo oral y lo autoral extra artístico, no se juntan y tampoco se subordinan al conjunto, ellas quedan independientes. Todo queda fragmentado: el habla estilísticamente individualizada del protagonista, el relato de tipo oral del narrador, el léxico, la jerga, las descripciones, en fin, impidiendo la construcción y la revelación del sentido único de la obra, de la totalidad.
Descubre lo anterior una incapacidad para ejercer el dominio de la palabra artística (la forma interna de la palabra), la prosa de la obra (que no es estándar sino artística), de tal modo que se le niega su valor artístico y estético, concediéndole a ella únicamente un determinado valor retórico, perteneciente más a una preocupación moral y especulativa, sin interés en la forma y estructura, en la cohesión de la obra. El texto se limita a ser una larga conjetura o una suposición arbitraria, desordenada. La palabra así concebida no posee intrínsecamente la dialogalidad, la reflexión, el conflicto y la contradicción, emanados del desarrollo de los distintos elementos de la obra.
El escritor se adhiere pasivamente al mundo que representa a través de una palabra directa, inmediatamente dirigida hacia su objeto. Es una palabra objetiva que a veces determina socialmente a los personajes o a las circunstancias, o en otras determina fugazmente el carácter de los mismos. ¿Pero dónde está la palabra ajena, la orientada al menos hacia dos voces?
Como no se disminuye nunca la objetividad, la voz del narrador es única e incólume. No hay estilización, relato del narrador ni un personaje portador de las intenciones del autor u otros personajes que transmitan una palabra con variaciones de acento; una réplica del diálogo; un diálogo oculto o un espacio auténtico para la palabra ajena y su influencia transformadora.

Dada su superficialidad, contemplación, facilismo y poca elaboración, es un ejemplo y una lección clara de cómo no ejercer el oficio literario.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

NANA RODRÍGUEZ/PREMIO DE POESÍA CIRO MENDÍA 2008


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La poeta Nana Rodríguez Romero, ha sido la ganadora del XII Concurso Nacional de poesía Ciro Mendía,La piel de los teclados. Nació en Tunja. Es Poeta y narradora. Tiene estudios en Psicología y Filosofía, Literatura y Semiótica de la UPTC. Invitada al programa Poetas colombianos de 2008, organizado por La casa Cultural de Caldas (Antioquia), con el libro Señal Colombia, al programa de la Universidad Nacional Viernes de Poesía y al Festival Internacional de Poesía de Medellín sede Tunja. Invitada al XII Encuentro Internacional de mujeres poetas en el país de las nubes en México 2004, Primer Encuentro de poetas del mundo, Voces por la educación, Toluca 2005 y al Festival Internacional de Artes y letras en Montevideo 2004.
Ha sido ganadora de las becas de creación del Fondo Mixto de Cultura con la cual realizó el video Ciudad Alterna y la de Residencias Artísticas en el Exterior 2002 del Ministerio de Cultura, en el país de Venezuela. Ha participado en varias antologías nacionales e internacionales de poesía y minificción.
Es integrante de la Asociación Internacional de estudiosos de la minificción, con sede en México. Entre sus obras de poesía publicadas están: Hojas en mutación. (Premio del Concejo Editorial de Autores Boyacenses)Permanencias ( Premio Especial de Poesía Ciudad de Chiquinquirá) Lucha con el ángel, Antología de poesía (Universidad Nacional de Colombia)El bosque de los espejos, El oro de Dionisios. Los libros de minificciones y cuento corto: La casa ciega y otras ficciones (Editorial Magisterio)El sabor del tiempo, Efecto mariposa, El libro de estudios literarios: Elementos para una teoría del minicuento.(Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia).
Dos poemas del libro ganador: La piel de los teclados

El gato duerme y se cierra sobre sí mismo
el tiempo no existe para su sueño de veinte horas
mientras mi alma lo observa en la vigilia de las tardes.
Me detengo ante sus ojos que no parpadean
y pienso si el misterio está en esa quietud verde
en la perfecta simetría de su movimiento,
quizá deambulas por palacios del antiguo Egipto
o pisas como una bailarina las huellas del abismo...
¿Acaso sabes de la noche de los despojos
o las hogueras de la Inquisición
cuando los cuerpos eran brasas que se extinguían bajo el cielo?
¿Qué sabes de mí, cuando me rozas en silencio
y te arqueas como una sinfonía de piel bajo mis manos?
*
Soy lo que soy:
un pájaro que se estrella contra los ventanales
y con anhelo mira la estela de un cometa
en el espacio del inmenso Galileo.
Amanezco
y mi cuerpo proclive al deseo de los hombres
florece en medio de burbujas de tiempo indiferente
las luces que han puesto sobre mis hombros
son la catapulta que me lanza hacia el reino de la nada.
Soy una estrella que naufraga en aguas luminosas
soy un invento ajeno a mis propios espejismos.

La sociedad narcisista: todos escriben, nadie lee.

  Tomado de Kalewche.com La sociedad narcisista: todos escriben, nadie lee El breve ensayo que compartimos a continuación, y que puede leers...