martes, 4 de marzo de 2008

ENSAYO SOBRE LA METÁFORA: OTRA VISIÓN



Por: Gabriel Arturo Castro


La problemática o complejidad de la metáfora se ha reducido a ordenamientos analíticos, una atención monótona en trabajos inventariados que dejan de lado su vitalidad en la aplicación creativa y crítica del lenguaje. Dimensión si tenida en cuenta por pocos avisados teóricos que incorporan su poder evocador, hacedor de mundos (y de lenguaje, por supuesto), un movimiento entre la realidad y la irrealidad cargado de tensión, sugestión y condensación para crear un efecto conciso, abreviado y elíptico.
La idea de semejanza, al interior de un acto metafórico novedoso y original, se ocupa de una nueva visión de la realidad que alcance expresiones de trascendencia, de carácter sensorial, en el proceso mismo de concebir o vivenciar dicha realidad. Más allá de todo tipo de estereotipo rígido e intelectual, la metáfora es un fenómeno ligado con el pensamiento divergente y creador, radical y visionario, inédito y auténtico, más no la expresión desgastada con el tiempo, lugar donde podemos hallar las metáforas tradicionales (“cabellos de oro” ó “la boca de la cueva”, por ejemplo).
Margarita Baz habla del desconocimiento de la metáfora por parte de los teóricos puros, eruditos e intelectuales, “porque creen saber y no saben, o saben poco, de las fuerzas que constituyen la dinámica subjetiva, que para el psicoanálisis, son el deseo inconsciente y sus problemas”. Es decir, la metáfora como revelación de la existencia humana, de su fantasmagoría y subjetividad. La abstracción de lo misterioso, su incógnita, se enfrenta a la simulación, a la mimesis. Ilusión contra representación-objetivización-racionalización del mundo. La metáfora, recreación de “sensibilidad perversa”, el extrañamiento, el silencio y la profecía propia de lo inefable, de una metáfora que contiene el universo entero, espacio introvertido y revelado.
Acordémonos de metáforas tan vitales como las de García Lorca: “Tu niñez, ya fábula de fuentes” ó “Tu vientre es una lucha de raíces”. O las de Juan Rulfo al escribir: “La luz enciende gotas de sudor en sus labios”; ó Mujica Lainez cuando expresó: “La voz del muchacho naufragaba en la gangosa respuesta de los negros”, o el decir de Emilio Adolfo Westphalen:
Y los mares hundidos hasta verse tras los ojos
En lo más profundo de tu atisbar sorprendida
Cuando la ternura más clara enhebrándose en silencio
Ajustando pequeños siglos a tu gracia sonriente de plata
Formaba de pétalos siglos cristalinos la alta rosa
Con agua recogida de orvallos y relentes el invencible esplendor.
Cómo no recordar la voz abundante y plural de Octavio Paz en su poema Tus ojos, del libro Libertad bajo palabra, donde la metáfora es suma de originalidad y precisión:
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla,
tempestades sin viento, mar sin olas,
pájaros presos, doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el
hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas,
playa que la mañana encuentra constelada de ojos,
cesta de frutos de fuego,
mentira que alimenta,
espejos de este mundo, puertas del más allá,
pulsación tranquila del mar a mediodía,
absoluto que parpadea, páramo.
Vínculo con lo estrictamente personal y la memoria colectiva, la metáfora humaniza a toda criatura desde sus tensiones, retos, batallas y luchas. Es, en suma primordial, testimonio, síntesis del diálogo intersubjetivo, experiencia intensa, evocación. Es movimiento perpetuo, construcción-constitución incesante, camino implicado, sobresalto, riesgo que cuestiona profundamente la existencia resquebrajada, imperfecta, fracturada, precaria y perecedera. Impertinente fractura de la visión, posee, de acuerdo con Rovatti, un trazo inseguro, inestable, “siempre amenazada de su propio desgaste y consagrada a la muerte”. En otras palabras: alteración de la palabra, ruptura en un escenario contradictorio.
De tal dinámica no pueden dar cuenta las descripciones estáticas, juego trivial, conceptual y terminológico, porque a la metáfora la caracteriza el verbo animado, la acción carnal, ilusión, vivencia de la transformación.
Francoise Dolto plantea que la metáfora es huella de ese sostén constructor de la existencia que es la mirada y el deseo de la imaginación, del anhelo de otro estado del mundo. De esta manera, la creación y lectura de la metáfora, deja de ser un acto puramente literario para transformarse en un medio de explorar los mundos y dar lugar a uno de ellos, mediante una fuerza fundante propia. La metáfora viene a ser una respuesta de la revelación, así hubiese sido llamada por Nietzsche “error óptico”, falta, inexactitud, error y errancia que inventa realidades y las hace creíbles, hasta el punto de lograr que por la fe de los hombre tomen cuerpo.
Para un autor tan vital como José Lezama Lima, la metáfora tiene carnalidad y eficacia filosófica. Su fuerza conectiva avanza a través de infinitas analogías, hasta donde se encuentra la imagen, entidad de poderosa fuerza regresiva. La metáfora es el inicio de la realidad del mundo invisible. “De la misma manera que el hombre ha creado la orquesta, la batalla, los soldados durmiendo a la sombra de las empalizadas, la gran armada, el caserío del estómago de la ballena, ha creado también un cuerpo artificial que resulta acariciable y resistente, como la misma naturaleza escondiéndose y regalándose al tacto”, expresa Lezama, quien alguna vez escribió:
En la desenvoltura de una palma,
sacude la lluvia breve y atardece.
Sacude la lluvia al gallo intempestivo
y muestra el maíz como un ojo de venganza.
Los dioses en el atardecer cosen su manto
y el paño de cocina tendido en su espera
es intocable. Aún está húmedo
y ondean las arrugas momentáneas
de la mano sobre el gallo.
Telón de fondo:
la humedad en el paño de cocina.
Primer plano:
el gallo desprecia la aurora.
El hombre, según nuestro autor cubano, por habitar el mundo de la caridad, de creerlo todo, llega a poblar un mundo sobrenatural pleno de gravitaciones y manifiesta una de las condiciones de la metáfora: lo imposible es creíble y lo máximo se entiende incomprensiblemente. Luego, apoyándose en una frase de Pascal, afirma que como la verdadera naturaleza se ha perdido, todo puede ser naturaleza, o sobre naturaleza, o sobre realidad, como la metáfora, en la medida en que se trata de otorgar una nueva visión del mundo, un conocimiento inédito, el espacio de lo imprevisible, de lo improbable, de la invención.
La metáfora para Lezama tiene razón en sí misma. Es un misterio su relación con la fuerza conectiva que avanza creando un territorio substantivo. Es en esos términos, una sustancia vigorosa, progresiva e infinita, que afronta el tiempo, las contradicciones. La metáfora como conjuro, doble devorador de la realidad, desplazador del origen, substancia o resistencia territorial. La tensión, desde la visión de Lezama Lima, se da cuando el segundo término devora al objeto.
Heidegger, según el ensayista Eduardo Milán, afirma que la metáfora induce a un conocimiento paradójico: a medida que se acerca al mundo, se aleja del “decir originario”. Cuanto mayor conocimiento del mundo, menor capacidad para nombrarlo, momento tensional, fractura, espacio medio, falla donde se sitúa el lenguaje, en esa abertura entre la palabra y el objeto que nombra. Sólo al habitar la distancia, el intersticio, “la palabra es llevada íntegra y segura al origen de la esencia”, de acuerdo con Heidegger.
Se trata de una dimensión de la experiencia que es el regreso, cambio y vuelta, el valor evocativo de la memoria y el tiempo. Su creación capta el instante, algo que dura toda la eternidad, su pasión o su pulsión que interroga al tiempo y al mundo.
Al respecto Milán afirma que “le han quitado a la metáfora su función original y crítica: el desenmascaramiento del mundo de la apariencia, inventando a la vez una realidad distinta, más cercana al origen fundacional de las palabras”. Vieja pugna entre el espíritu y el poder, decía José Ángel Valente, porque la libertad de la metáfora se opone al poder absoluto de la razón y se vale para tal fin de las sensaciones, las emociones, las asociaciones, atracción, fascinación, despertar de la visión, sueño imposible, utopía, persuasión y fuerza. Su infinito y su metamorfosis reunifican al hombre, lo reconcilia con el mundo y lo humaniza
No existe, por lo tanto, la metáfora total, pues ella siempre será parcial, así sea fruto de una escritura rigurosa. Siguiendo a Blanchot, el sentido del lenguaje en la literatura es incierto, porque hay una fuerza que imposibilita la pura utilización de las palabras, que corroe el sentido. La metáfora, desde este punto de vista, no sería el artificio verbal, sino una realidad perturbadora, la cual estremece las palabras y desestabiliza cualquier sentido último.
La metáfora, fruto de la imaginación pura, no de la simple percepción, abre ante nosotros el horizonte de lo posible. Al superar los límites, la causalidad aristotélica, anula el contraste entre las dos realidades trasladadas y logra la unidad. Esta unidad es viable porque la metáfora presenta una doble condición: es representación del mundo visible, pero también es representación del mundo invisible, ya que el hombre es forjador de lo irreal y posee la capacidad de modificar su vivencia del tiempo, deteniéndolo, explayándolo, modificándolo: expansión de la profundidad, realce de la distancia.
La acción de enlace, transportación y traslación de la metáfora es movimiento, es devenir. Hablamos de una criatura viva, no de un objeto de museo, listo a ser disecado o expuesto como un ente momificado. Nos referimos a un ser fecundo que cambia, varía y conmociona, altera, evoluciona y muda a través de los tiempos. Lo anterior implica que el hombre ha actuado sobre la metáfora para transformarla y recrearla. Pero la metáfora es también fusión de opuestos. Muchas tradiciones orientales sostienen que los opuestos aparecieron cuando la única realidad verdadera se fragmentó en una aparente desunión para crear al mundo de las formas: cada fragmento es incompleto en sí mismo y aspira a unirse de nuevo con el todo que procede. Los opuestos y el mundo material que constituyen son una realidad subjetiva.
La metáfora puede ver más allá de las cosas antagónicas la unidad que es su auténtica naturaleza, porque los opuestos nacen de la misma fuente y la totalidad de la creación sigue siendo verdaderamente una.
Para André Breton los opuestos se unen en algún punto del espíritu, luego de dialogar, alternar y confraternizar. La metáfora dispone de un mundo donde las contradicciones irreconciliables encuentran una forma de coexistencia.
De distintas maneras y procederes, la metáfora se mueve dentro de la reflexión, oposición y enlace, momentos de su creación. En su interior se esconde una acción potencial, un verbo listo a ser desplegado. Igual existen unas fuerzas o voluntades que pugnan y ayudan a la intensificación del lenguaje, de la emoción y la vibración interior de las palabras. Vibración que permite a la metáfora auténtica presentarse viva, encendida, animada, actual. Todo lo contrario a las metáforas frías y anodinas, simuladas, herederas de la gramática, la palabrería literaria, la mala retórica, estéril, nomenclatura en lugar de palabra.
Porque pareciera que el academicismo y el cientificismo fueran los adversarios de lo imaginario, potestad éste del misterio individual, persistencia del origen del hombre. Es inaudito que pese a los progresos teóricos, opongan todavía lo imaginario y la realidad. Lo imaginario como el campo de lo falso y lo real el campo de lo verdadero. Han tratado de eliminar toda intervención de lo imaginario en el conocimiento. Desde la formalidad lógica han querido estudiar la metáfora, sus componentes elementales, procurando domesticarla y vincularla a “disciplinas muertas, como si se tratara de una figura accesoria del discurso”.
Sólo movimientos revolucionarios como el surrealismo rescataron la sensibilidad, lo maravilloso, los mundos oníricos y el retorno de la imaginación. André Breton afirmaba que “lo imaginario es lo que tiende a volverse real”. O como lo argumenta Maurice Blanchot:
Lo que hemos llamado las dos versiones de lo imaginario, ese hecho por el que la imagen puede ayudarnos a recuperar idealmente la cosa y es entonces su negación vivificante; puede al mismo tiempo, al nivel al que nos arrastra la pesadez que le es propia, remitirnos constantemente, no ya a la cosa ausente, sino a la ausencia como presencia, a la neutralidad doble del objeto en la cual la pertenencia al mundo se ha disipado: esta duplicidad no es tal que se le pueda pacificar por un “o esto o lo otro”, capaz de autorizar una elección y suprimir en la elección la ambigüedad que la hace posible. Esta duplicidad misma remite a un doble sentido cada vez más inicial.
Otros autores como Gilbert Durand y Roger Caillois se interesaron por todas las manifestaciones de lo imaginario, a manera de conector obligado por el cual se constituye toda representación humana. Derrida argumentó que el uso de la metáfora nos proporciona una entidad intelectual o mental que opera como “centro organizador” tanto como “punto ciego”. Para el autor referido la filosofía es intrínsicamente metafórica y la metáfora intrínsicamente trascendental. Rubén Sierra recordaba a Francis Bradley, quien tuvo que reconocer que no podía prescindir de la metáfora: “Consciente de que su pericia para manejar la palabra y lograr la exactitud del lenguaje le era insuficiente, se ve forzado a echar mano de todos los recursos creadores del idioma que le permitieran expresar los más sutiles matices del pensamiento metafísico que estaba elaborando”.
La metáfora es la lucha del sujeto por hacer suyo lo extraño, de apropiarse del mundo, “un intento de hacer conocido lo desconocido”, en palabras de White.
La metáfora es una violencia hecha al lenguaje, ya que tiene el poder efectivo de aislar, de separar del inmenso devenir del mundo, de la totalidad, ciertos fragmentos y objetos. Discrimina, separa, abstrae, suprime momentáneamente en un acto de negación dialéctica. Al escoger dos realidades con el fin de trasladarlas y fusionarlas, las reduce, las arranca y luego las vuelve a juntar de una manera distinta a su estado original, les devuelve el mismo (igual o mejor) misterio y enigma.
Tal reflexión creativa conlleva a la abstracción, a la acción y efecto de separar los elementos generales o universales a partir de las imágenes sensibles, procedentes de los entes singulares. La reflexión penetra en el objeto, sin embargo en la abstracción lo concreto se recupera, se aprehende una metáfora esencial, total, orgánica, coherente, provista de una razón interna, autónoma. Los dos objetos o las dos realidades lejanas aproximadas mediante la traslación ya están cerca. La metáfora logra abarcar la totalidad de lo existente. Lo separado se une y mezcla, lo ilusorio y lo fugitivo, lo inmediato y lo fugaz, se convertirán en plenitud interior. La metáfora se torna síntesis proveniente de una pregunta y de una búsqueda, de un ser frente al enigma, dispuesto a transformarse, a enfrentar una metamorfosis, un renacimiento. Porque la metáfora señala una ausencia fantasmal y dramática, aquello que quiere ser hablado. Se convierte en vínculo con nuestra realidad, vivencia y actualización de ella, con su entramado afectivo, valorativo, histórico y cultural. Criatura prometeica, animada y móvil, camino establecido con retorno, abierta apetencia contra toda cerrazón conceptual, la metáfora es encarnación e inserción del hombre en la existencia.
La metáfora determina objetos lejanos de distinta naturaleza estética, los separa, y de algún modo los destruye. La metáfora inicia con tal gesto aniquilante, propio de su concepción y percepción, ese algo disolvente, destructor (descompone y desintegra la existencia del mundo). Crea otra realidad, o sea, la irrealidad, que conquista una presencia propia. Pero ello es tan sólo su primer movimiento. Después vendrá la negación de ese poder, lo que constituye su fuerza positiva. En otras palabras, la metáfora resulta victoriosa sobre su poder negativo, ya que reúne lo disperso con más fuerza y lucidez. La mejor metáfora es la que une el sujeto y el objeto, los asocia, concilia y resuelve las contradicciones y se torna un acto diferente, imaginativo, audaz, espontáneo y libre. La potencia de la metáfora a través de la expresión del lenguaje la convierte en acto intencional, donde interesan los efectos sugeridos y evocados.
La revelación metafórica, sostiene Julio Requema, “certifica que no hay un mundo afuera ni un mundo adentro, sino un mutuo sucederse de ambos sin fronteras limítrofes.
La metáfora viva nos devuelve la confianza en la palabra.
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miércoles, 27 de febrero de 2008

DÍAS PERDIDOS EN LOS TRANSPORTES PÚBLICOS



Roger Wolfe
(Westerham, condado de Kent, Inglaterra, 1962)

POEMAS MUY BREVES


1

La total ausencia
de ruido
dentro y fuera
de la cabeza.
Lentamente, el pánico.

2

Frágiles como un canario.
Nos sacan de la jaula.
No sabemos qué hacer.

3

La idea.
El torniquete
de las palabras.

4

No tenerte
es ponerme los zapatos
al revés.
Un inútil.

5

Como un suicida
que esconde en el baño
las ampollas de cianuro
te guardo a veces
en el cajón de mi memoria.

6

Las truchas yacen
desventradas
en el fondo del fragadero.
Tengo el cuchillo
entre los dedos.
Pero ellas ganan.
Saben
que pronto llegará mi turno.

7

Hiende un barco
el horizonte,
nítido,
hacia la luz;
raros instantes
de absoluta perfección.

8

Alzo la vista.
Tus ojos inundan
el espejo.

9

Samaritana buena:
sabes bien
en qué dura porción de mi organismo
tengo la peor de mis heridas.

10

En vano aplico a los tabiques
cada noche
la demente estetoscopia de mi oreja.
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EN EL PAÍS DE LAS MARIPOSAS/POEMAS





Antonio Acevedo Linares
DEL LIBRO “EN LA GUERRA COMO EN EL AMOR” (2006-07)
Epigrama

No existen los ángeles amor
pero existes tú y existo yo
que somos como dos ángeles clandestinos
que nos amamos para existir.
Ventana

En las noches
en que como
un guerrero reposo
en su lecho desnudo
fumamos a la orilla
de la ventana
por donde oímos
el silencio o la música
de la noche
conversamos del amor
que nos trae hasta
ésta ventana a fumar
y a mirar las estrellas
pero en el fondo
estamos mirándonos
los dos como cuando
desnudos nos amamos
con las cortinas abiertas.
En la guerra como en el amor

En la guerra como en el amor
a veces se sale herido
con el corazón destrozado
por una granada o por una mujer
el enemigo nos acecha
desde las trincheras
como una mujer desde las esquinas
la guerra deja epitafios
y tumbas blancas sobre el césped
y el amor deja cenizas donde hubo fuego.
A tu espalda

A tu espalda
yazgo como
el hombre que te ama
y que te estrecha
en las noches con
sus brazos dormidos
que te besa en la frente
y en los senos y en los ojos
y acaricia con su mano lenta
tus muslos y tus nalgas
redondas y blancas
y se queda acariciadora
en tu vientre y en los labios
carnosos de tu sexo.
A tu espalda
yazgo con la ternura
infinita de abrazarte.
De la guerra

Aún se oye el estruendo
de los disparos de la guerra
en las montañas
como se oye aún los gemidos
del amor de los cuerpos
que se desnudan y aman
en los lechos de la ciudad
que en medio de la guerra
se enfrentan a una dulce batalla
como la que deberíamos tener
y no esa que engendra muertos
con la que se siembra la tierra
aún en medio de la guerra
hay que escribir el amor
desde sus trincheras.
Almanaque

Me encantan los
primeros de enero
por lo tranquilos y silenciosos
y los primeros de mayo
por lo agitadores y tumultuosos
los febreros por la luna llena
y los marzos por el tiempo nublado
los abriles por lo lluvioso
y los agostos por los fuertes vientos
los junios por el tiempo seco y soleado
y los julios por las mareas altas
los septiembres por lo afectuosos
y los octubres por sus aniversarios
los noviembres por lo borrascosos
y los diciembres por sus
árboles luminosos.
Todos los meses tienen su
encanto y cualquier día
es bueno para nacer o morir.
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jueves, 7 de febrero de 2008

POEMAS DE ALVARO NEIL FRANCO



CLIMA TROPICAL DE MONTAÑA
En este clima tropical de montaña
la sangre se forma en los amigos
la mirada va siendo la nostalgia de unos ojos
que la vida se llevó río abajo
Acá por las ollas del guarapo
entramos en las casas
a saludar las visitas
que nos presentan las libélulas
Hay adioses de bijao
que envuelven con la brisa del Suárez
nubes mensajeras de este olor a guayaba
que nos quedó por alma
de este corazón maduro de gusanos blancos
al que ni siquiera su propia tierra lo recoge
laderas iluminadas de camuros
que mastican nuestra esencia de abismo
desde cuando nos desterraron del ombligo
Si algo hemos sido
es ese tren que no alcanzamos a vivir
pero nos pita en la memoria
cuando madrugamos
en la palabra de nuestros abuelos.


POEMA PARA LA NONA CHEPA
Josefa de espantos
que me siguen dando
cucharadas de miedo
Monte de silencios y fique
que recompone las palabras
Piso de tierra con café
donde se conjura esa maleza
que llamamos olvido
Sonrisa donde nace y desemboca
ese fuetazo de mariposas
que alumbra
la historia de mi río
Cascada que desenreda
el limo sediento de vida
de los ahogados
Butaca con raíces de pájaros
atardecidos de leyendas
Sigo paralizado
por tus perros fantasmas
que me persiguen
como si me conocieran
de toda la vida.


CARTA AL PADRE II

Calzarme las alpargatas
o simplemente con los pies descalzos
ir por los caminos de herradura
a dejar la nasa en el pozo de siempre
para espinarles el alma a los nicuros
o voltearles con cebolla y tomate
la piedra a los cangrejos
Celebrar mientras regreso
el barro que trepa por mis zancas
el alumbrado público del girasol
la rocola empolvada
donde habita el grillo y la rana
que no me canso de pedir
mientras me pongo la luna en los labios
y bebo este café
humeante de estrellas
que prepara la abuela.



POEMA PARA MI PRIMO CHEPE

Chepe Miguel
ahora que bombardearon Matemango
y cayó por completo
el régimen putífero de puntos negros
que no dejaba de chupar
el prolongado verano de tu risa
ahora que
regresaste encogido de alegrías blanquirrojas
con un puñado de camino
oloroso a los pies que el abuelo nunca tuvo
y tu freno de espuma
nos blanqueó la frente de potreros
¿dónde quedaron prendidas
las piernas de la infancia?


ESTEBAN QUE VIENES
Esteban que vienes
de las hamacas y las mecedoras
y no te puedes quedar quieto
porque a tus pasos
los amasaron con candela
porque a tus sueños
los tostaron con la espuma
que llovizna los fritos del Caribe
Que cantas el orégano
en la carne enferma de patios
que nos legó Héctor Rojas Herazo
que te disfrazas de bucanero de la Tortuga
para que el suero alcance
los cielos de la infancia
que como a Blas de Lezo
y a todos
los que asaltamos las palabras
la vida
se nos va cayendo en silencio
como este fruto de mar estremecido
en la cazuela del recuerdo.


EL DEMONIO DEL VIDRIO
Para Luis Alexander Forero Franco
Eres el demonio del vidrio
contigo no funciona
el pico de botella
lo tuyo es la fisura
que nace del abrazo
la huella de los goles
que gritan las ventanas
la puerta de emergencia
después de la sequía
que disecó la infancia
en un álbum de fotos
la copa rota
que nos dio en la vena
donde la sangre brinda
este rumor de algas
con que convocamos la vida
el soplo al corazón
que reventó
contra los postes de la luz
nuestro destino de botella.


ALZHEIMER
A la memoria de la memoria
Para mi tío Luis Humberto Forero Pineda
La que recuerda
es una memoria de dos gigas
que nunca ha auscultado
los huecos de la calle
donde se atascó mi corazón
La que recuerda
va rumbo a una mañana
donde ya no soy más
el niño que crece
con el rumor de un río
el que tiene por dios un árbol
donde reverdecen las palabras
que le heredó a los tíos
La que recuerda
no sabe nada
de gusanos blancos
que embalsaman los días
con el olor de la guayaba
La que recuerda
no tiene la capacidad de contar
el paso de las nubes
donde me despido de un tren
que nunca conocí
Por eso en este 2048
no tengo más derecho
que ser un olvidado.



CANCIÓN PARA CARMEN EMILIA
Confieso haber vivido
recostado en una mecedora
mirando pasar
un vestido de taruyas
que monta en bicicleta
y reparte arroz con coco
cada vez que se ríe
Con sus brazos de agua
donde la piel atirantada de los bogas
palpita de nostalgia
el humo azul de las aldeas
Con su cola de totumo
que se alumbra de música
a medida que se entra en la noche
Con su mata de pelo acalorada
donde la luna sabe a jugo de naranja
Con sus muslos de canela
por donde las iguanas trepan
para beberse el cielo
Con sus senos de atarraya
que abren sus plomos
para repletarse con los pescaditos de oro
del coronel Aureliano Buendía
Yo
gobernador de la ínsula Barataria
soy aireado en mi delirio
con sus manos de palmera
que me dicen adiós.


A LA ORILLA DE TUS PALABRAS
Somos un mismo olor
La guayaba floreciendo en la infancia
Una misma agua
El Moniquirá desembocando en el Suárez
Sólo que habitamos orillas diferentes
Desde la mía
tu cabello siempre será un relámpago
tu mirada un rayo que no acaba
y yo un niño que te arroja piedritas
para que no se apague el brillo de tus palabras
Tus palabras que llegan a mis días
como peces abismados de luminosidad
como anzuelos
donde empiezo a morir por el silencio
como espuma que navega
por esta soledad de arena
como un tsunami
donde únicamente sobreviven
las leyendas de los pescadores
como un oleaje de asombro
que resucita de burbujas
la lama de mis pensamientos
como un remolino de desesperación
que me arrastra por camas de hojas
donde recuerdo tu cuerpo
que todavía no conozco
Tú decides cuando puedo
acampar en tu vida.



ITINERARIO DE MI MUERTE
Mi muerte comienza en tus caderas
avanza por el escarlata caído de tus senos
que se muda como un caracol
hacia la antigüedad de mis gemidos
viene yéndose en volutas de yubarta
por la fosforescencia de mis profundidades
en estampidas olorosas a jungla
que hipnotizan la cobra
que me silba en la sangre
se me va por el camino viejo
como una horda de tártaros
que resbala sus desiertos de piedra
en mi intermitente saliva de dragón.


LA JUSTIFICACION DEL COCO
Soy un coco
redondo como Sancho Panza
a escondidas del Quijote
Dulcinea se chupa mi sonrisa.



COMPLEMENTOS ERÓTICOS DE LA K
Para tus grandes senos blancos
mis pequeñas manos móviles
para tus sueños sin ropa
la gallardía de mi triste figura
y el yelmo de Mambrino
para tu madreperla
soy Francis Drake
Barba Roja afeitado
(cuestiones de la estética )
para el alto relieve de tu espalda
a Cristóbal Colón
le faltaron 500 años
Agustín Codazzi
se quemó con el cabo de la vela
y ya no quiso continuar
así que…
sus trazos geográficos
quedaron en mis manos
yo aún
conservo los mapas.


LEVANTAMIENTO
Una estrella de asfalto agonizando
en el lunario de tu rostro
te ruega la limosna
de atropellar hasta más allá de la sombra
estas puntas de angustia y soledad
donde ya no se enredan tus pasos de cometa
De orientar lo que me queda de destino
por ese patrimonio de empuje y lealtad
que fundas cuando cruzas
las calles de tu ciudad natal
tal vez así
no me sabría tan perdido
tal vez así
madrugaría en mis perros
a esparcir la noticia
de mi demolición.


AUNQUE LA CRECIENTE
Aunque la creciente
de haberte conocido
haya derrumbado mi casa
y el aguacero de tus ojos
ya no se desplome
sobre mis orillas
y estas astillas putrefactas
no alcancen
para levantarte una hoguera
Aunque tus piedras
hayan cambiado de lugar
y la brisa no traiga
noticias de tu cabellera
y los remolinos sean las vueltas
que no pude dar en tu vida
He estado acampando
en las manos
que alguna vez me brindaste
y no te recibí.


BARBIE GENERATION
Estas niñas de ahora
que alejan los frijoles
por la sonoridad
que traen en el fondo
que consumen
el agua evaporada
y con lo que les queda
inútilmente limpian
sus máscaras de polvo
Rellenas
(como los pavos navideños)
de silicona pura
Para creerse estas ausencias
adoran los cabellos dorados
de la muñeca Barbie
y se esfuman en el acto
de echar a volar
sus tangas hilo
Su mejor espejo
Una radiografía.


PLAGIO NATURAL
¿Quiénes son los propietarios
de los árboles
a los que les escribí mis poemas
y qué porcentaje les corresponde
por derechos de autor?


RECONOCIMIENTO AL TRABAJO DE TODA UNA VIDA
El único lujo
de los poetas consagrados
son sus ediciones póstumas.


DIDÁCTICA DECONSTRUCTIVA
Si se quiere evitar
la mortalidad de los espermatozoides
es preciso incluir
en sus cursos de alfabetización
la enseñanza de la T.


CONTENTILLO
El único consuelo
que le queda a las uñas
ante la ausencia
de figura paternal
son los padrastros.


ESTRELLAS NEGRAS
Por orden expresa
del doctor A. M.
estoy muerto de tibia y peroné
a la altura de la Rojas con 53
y en mis astromelias
- 2.600 metros más allá -
se lee
Quien al fin pudo
alcanzar una estrella.

lunes, 28 de enero de 2008

DOS LIBROS DE HERNANDO GUERRA




Circulan dos bellas ediciones, dos libros de poemas de Hernando Guerra Tovar (Armero, Guayabal, Colombia, 1954) Abogado de la Universidad Libre, seccional Bogotá. Dirigió por más de quince años una importante organización sindical del sector financiero. Es autor de los poemarios Pájaro Azul (Editorial Linotipia, Bolivar, 1994), y La noche del árbol (Ediciones Sociedad de la Imaginación, 1998) Tiene inéditos los libros: Los pecados de Ezequiel o El Hijo del Amor, Evocación Erótica y Correspondencia Secreta. Sus poemas han sido publicados en diferentes periódicos y revistas del país.



El poeta Hernando Guerra es uno de esos privilegiados que, sin recurrir a la palabrería, consigue en Sombra Embestida el milagro del pan y de los peces. Esto es, la multiplicación, mediante muy pocas palabras, de su capacidad semántica. En sus micro poemas -para quienes midan la poesía por metros- hay fantásticas premoniciones, mundos subterráneos que emergen, alucinaciones que en un instante se perciben como realidades. Pero, sobre todo, en su preciosa concisión ofrece al lector la posibilidad de leer poesía como se degusta un plato exquisito y maravilloso: en pequeños, minúsculos bocados que nos sacian. Y que, sobre todo, nos obligan, si no queremos perder la oportunidad de lo único, a detenernos en esa degustación. A cerrar nuestros ojos, a cerrar el libro y dejar que el eco del verso nos siga colmando.

Un ejemplo, entre las docenas que hay en el libro- en realidad, en cada uno de sus cuarenta y cuatro poemas, salvo un par de ellos más largos- , nos lo ofrece el poema "Mudanzas", que bajo una cita de Cluny, dice:

Como serpiente en el camino, en cada esquina, el pellejo del miedo, la duda. Y este gris que no se disipa, esta bruma que no cesa.

Juan Ruíz de Torres

sábado, 29 de diciembre de 2007

POEMA DE ALVARO NEIL FRANCO
















A este barranco
dominado por el olor de la guayaba
llega el recuerdo
de un ron vivo de palabras
que festejan la eternidad de la arena
De pasodobles compartidos
en calles que comunican las nubes con la tierra
De morenas rumberas y rubias arrechas
que conquistan la mirada del viajero
en las verdes alturas de Chipre
De un nevado
que aparece como el último sueño
para entrar en los días
De un cerro donde la ciudad gira
sus instantes milenarios de guadua
su aroma pintadito
que le calienta el alma
De muslos que alumbran
la nostalgia de los caminos
que abrieron los arrieros
De cafés reverdecidos
por el efecto de las carambolas
De unas nalgas que bendicen
con su ojo de cóndor
la libertad trasnochadora del cielo...
Ay Manizales del alma.

Un abrazo de Álvaro Neil

jueves, 20 de diciembre de 2007

LEVE APROXIMACIÓN A LA POESÍA DE ÁLVARO MARÍN





Por: Gabriel Arturo Castro

Álvaro Marín se confiesa deudor de de César Vallejo, Miguel Hernández, José Lezama Lima y Luis Cardoza y Aragón, una poesía que parte de la humedad terrígena, sigue por la dura corteza de las palabras y se sienta en los escudos de piedra de los guerreros conocidos y desconocidos, pasados y futuros. Suma de voces aparenciales, es decir imágenes, extrañas voces, más las figuras de la realidad cruda que se enuncia desde el pliegue teñido de misterio, de sobrenaturaleza.
La poesía de Marín es, en términos lezamianos, “el reto sagrado de la realidad absoluta”, compleja y difícil, agregaríamos nosotros, la cual por ese motivo nos conmueve, fascina y nos invita a dialogar al interior de un rito, de una ceremonia.
Desde la palabra invita a un festejo en una atmósfera colmada de tensión, donde el destierro y la prisión hacen parte de la fábula. “Mi antigua voz quebrada por la pólvora”, así denomina el poeta su escritura. Se trata de su “silencio de abismo”, una aventura espiritual que sólo utiliza el signo justo y preciso, la voz que explora las posibilidades escondidas en los elementos visuales y dramáticos de la realidad. Busca la raíz, la otra mitad invisible de los hechos y la expresa con una poderosa sugestión. A la vez que hay una intensificación afectiva en el decir, en cada poema nos presenta un crecimiento semántico, gracias a la fuerza emotiva y metafórica del lenguaje.
La concatenación de afectos y ánimos se presentan en las imágenes de alta jerarquía expresiva, lugar donde predomina la gravidez del sentido, siempre en la búsqueda de la mayor carga significativa.
Solamente así podemos aprehender de manera legítima una poesía sensible y lúcida, a la cual arribamos por fe, pasión y entusiasmo y la aceptamos en un alegre ejercicio de lectura que nos robustece.
Emoción, percepción, lenguaje, paisaje, misterio, enigma, todo ello tocado por los significados derivados de la historia y su movimiento, que es a la vez un lugar para la utopía y la renovación:
Bajo un sol rojo continúa la marcha,
somos un pueblo vehemente,
bronco como los pueblos
que descendieron de Abraham.
Muy cierto, además de un viaje a través del idioma, asistimos a la intensidad del movimiento interior y la permeabilidad de las palabras, pues las frases son claras, vívidas, llenas de sentido y completas en sí mismas.
La poesía de Álvaro Marín proviene de la vertiente que refunda la Historia por medio de las visiones mitológicas e iluminaciones poéticas, porque la Historia, su devenir y contemporaneidad, tienen un lugar en la imaginación y en el efecto protagónico de la memoria. Cada palabra guarda la memoria y el lenguaje se carga de fantasmas: “Nuestra casa es una historia de vientos desvastados y veranos sangrantes”.
Quisiera la poesía de Marín entrar a ese libro de las inscripciones que posee la voluntad de frenar a la muerte reinante, conjurar el tiempo y anunciar el enigma, no para hablar una lengua inocente sino proyectar el volumen de una voz que sabe de su esencia y puede advertir la confusión, el extremo movimiento, la cerrazón en la garganta.
Poesía que rompe, desafía, revela y espera, más no continúa en un afán idealizante, formal en la falsa representación.
“Vendrá el hombre después de la fiera”, nos vaticina. O también pregunta de manera inquietante: “¿Porqué íbamos a estar obligados a deslizarnos por estas laderas de muerte?”.
Aquí se unen la inteligencia y la imaginación. De tal modo se propaga la certeza de una memoria que se recoge en ella y hace que el tiempo se actualice, vaya del pasado al presente en una totalidad contestataria, complejidad perceptiva que rompe con la visión ordinaria del mundo. Poesía que aporta una posibilidad humana diferente para entender nuestro drama, el origen de la condición de hombres errantes, desheredados, porque “No es la luz del verano ni el aura del sol naciente, es el fósforo de los olvidados que ilumina la calle”.
“Es una palabra nacida en la profundidad de la sangre”, lo expresa el autor con gran acierto, porque “en un aguafuerte escribo los nombres de los hombres talados”.
Poemas de Álvaro Marín
Crónica del paso de la cordillera (fragmento)
Cabezas clavadas en las puntas de las lanzas
nos muestran que no somos los primeros
en intentar el paso de la piedra empinada.
La realidad es feroz, lo monstruoso domina
por el terror: la realidad pura, la estrecha realidad
de la muerte representada como cabeza lanceada
es una forma del terror.
Vamos, unos dormidos, otros sonámbulos;
otros deliran: “esta es la historia” dice el moribundo entre los brazos de su mujer, “esta es la historia,
es el paso de la cordillera en el año de 1819”.
Desvaría, el pobre delira.
Y alguien pregunta por los hombres talados,
por los cuerpos arrojados al río: es la mujer,
la fantasma loca, la esposa del supliciado.
¿Quién viaja por estas laderas de muerte?
Pasan los arrieros del viento
con sus recuas de mulas hacia la colina incendiada.
Las toscas medialunas de las herraduras
tachonan la noche de verdinegra melancolía:
mulas de fuego y mansedumbre,
mulas de grano y de arsenal,
monturas del relámpago, mulas de oro,
grises mulas de sombra y camisas sangrantes.
Bestias de dios en la procesión silenciosa,
en el misterio de no saber
hacia donde llevan nuestro cuerpo talado
como un tronco de árbol.
Cadáveres al lomo de la niebla
jinetean el páramo y la ardiente playa.
Y estas medialunas
relumbran sobre el pan amargo
y sobre las cuerdas reventadas
que los músicos ya no saben pulsar:
los dedos separados del pie,
los ojos ya fuera de sus cuencos.
Pasan los frutos desprendidos del árbol,
y es realmente el cuerpo de Colombia
el que pasa en andas
sobre el lomo de los caminantes
en la fiesta del Corpus.

Del libro Cuaderno del extrañamiento
Poema de amor
Oscuras alas nos rozan, anoche
cayó un lamparón de sangre sobre la tierra
y la luz de las bombas
iluminó nuestros cuerpos dormidos.
Después de la guerra levantaremos la casa
y la sangre derramada
arrastrará los pájaros grises de la tormenta.
La historia es un país de estaciones,
después del oscuro invierno
pintaremos la casa; cuando en el cielo rojo
se oculten las máquinas de la sombra
enterraremos a nuestros muertos.
Pintaremos la casa,
y el olvido resanará las grietas,
en la noche volverán los amigos
a encender la hoguera de sus voces;
tu voz será una lámpara sobre las ruinas
y tus manos lavarán la sangre de la tierra.
Deseo
Podría decir cielo de plata o luna azul,
pero esa no es mi voz
y si dibujo una estrella
es solamente para ahuyentar mi sombra.
Adivina de la noche, descifra estas aguas:
soy el mar solo acercándose a tus orillas solas.
Y hoy quisiera hacer de mi voz
un mar de luz para la sed de tu noche;
que mis pasos tengan
la resonancia del alba cuando busco tu huella
y no el abandono del sol suicidándose al final de la tarde.
Que mis palabras sean un rumor de alas,
y en el momento de escribir la palabra amor
surja una bandada de pájaros
que silencie el ruido de los huesos del aire.
Y si es por la danza de mis aguas
en la noche de tu cuerpo,
que el deseo nos devuelva
la dulce y dolorosa memoria del paraíso perdido.
( Del libro Noche líquida )

Jamás bálsamo

Noche: sexo de la tierra
negra negrísima noche.
Arribamos al silencio
a su caída de hoja al vacío
descendemos a una profunda
y silenciosa herida
en el socavón de la noche
buscándonos, acariciantes
como si fueran luz nuestros cuerpos.
Ocultos bajo la piel entre las aguas
de un negro océano.
Continuamente caemos
como las hojas del viejo árbol
continuidad de los cuerpos
siempre herida y fulgor jamás bálsamo.
Nos herimos con nuestra sed
amor dices aún en la herida
¿ cuánta guerra por un poco de luz
cuántos días huyendo?
Escuchamos nuestras voces
¿ pero cuáles son nuestros nombres
en el vacío?
Ven dice ella entra de nuevo al musgo
y humedece el polvo de mis huesos
yo también tengo sed.
(Del libro Noche Líquida)
El primer ruido
Para Fernando y Gabriel
No, no es la entonación
No es el ritmo
Ni siquiera el significado.
Es la palabra sola
Sin boca.
¿Y a quién puede importarle
Lo que dice el poeta?
Lo que importa es el rito
La metáfora de lo que siempre hemos sido
La memoria del primer sonido vocal
“el lenguaje secreto de los pájaros
del primer día”
Destemplado es el hombre de hoy
Ha olvidado las palabras.
Alguien balbuce algo
Y todos llegan, es el ritual
La transición
El recuerdo,
la sustitución,
La metáfora en fin
¿Qué extraña analogía es el hombre?
Nada dice el poeta,
Pero de su garganta sale un ser vivo
Invisible, que sólo tiene sonido
Y una música antigua.
Recordamos entonces el sonido original
El primer ruido del mundo
Cuando la palabra se hizo sangre
Y alimento colectivo.
Con el tiempo vino el verso
Pero a los pájaros ya no les importó.
Habla, canta o reza el poeta
Y de todas las formas
Quiere nombrar el mundo,
Llama a los espíritus
Y llama al otro
“me poblaré de voces”, dice,
y acude a su metáfora que es de fuego.
Pero la palabra guarda silencio
La palabra es el abuelo de la especie
La palabra es el sentido
Es el poder y el bastón.
Oseas
El profeta Oseas
Antecesor de Federico Nietzsche
No predicaba entre los pobres la esperanza.
Tuvo una hija con una ramera y la llamó
No más misericordia;
a su segundo hijo le dio el nombre
de No eres mi pueblo,
Y a su infiel mujer la llamó
Pueblo.
No creía Oseas que el vínculo
entre los hombres era la ley
sino el amor.
Para negarlo lo llamaron
Profeta menor, pero
Oseas era antes que Cristo
El profeta del amor
Y de la lucha mística
contra la degradación del espíritu,
la incompetencia de los señores
y la degeneración de los investidos y los profetas.
Citado por Cristo
Cuando decía “amor, no sacrificios”
Tal vez cristo fue solo un predicador de la doctrina de Oseas
Que el tiempo convirtió en el hijo de dios, y a Oseas
En un profeta olvidado por los hombres.

Canción para Juan Rulfo

En la orfandad
se acuna el silencio de las ruinas futuras
en este lugar que se llama tierra
por no tener un nombre todavía
sus habitantes
llevan en un ojo la luna de la muerte
en el otro un sol quemante
La voz
no nace de los labios
es la huella profunda del silencio
Silencio es el nombre de este paraje
fulano es el nombre de todos
y piedra o ceniza
los nombres que tendremos en la nada
hay una geografía con huellas de ausentes
los árboles talados se deshojan
en algún recodo de la eternidad
y cubren de hojarascas las calles del siglo
El viento pasa sordo sin decir nada
todo es un rumor imponente como la medianoche
más no todo comienza aquí ni termina
en esta geografía.
(Del libro Noche líquida)
La ceniza de los venados
El planeta azul...
¿Y quién atiza el fuego de sus volcanes?
El planeta de agua...
mas nuestra sed no es saciada
y la muerte es un jaguar que acecha estas aguas.
La luz es el holocausto de los venados,
quema esta luz
y en vano pretendes esconder la ceniza,
o pintar una flor
en la página en donde está la foto del hongo de Hiroshima.
El planeta azul...
¿pero que muerte nos devuelve su lava?
Tal vez nos arroja el veneno inhalado, tal vez
nos devuelve nuestras ofrendas.

Notas sobre Álvaro Marín
En 1991 Alvaro Marín (Manzanares, 1958) obtuvo el premio organizado por la Casa Fernando Mejía Mejía, de Manizales, con el libro Jinete de sombras, donde nos recordaba que “también el viento le silba a la serpiente”. Con ese volumen de poemas y con su libro de ensayos La brújula no quiere marcar más el norte, Álvaro Marín se constituye en una de las voces más claras de su generación. Marín es además de un sugestivo, sutil poeta, uno de los mejores prosistas, ensayistas de su generación y es uno de los pocos ensayistas, con Carlos Vásquez, Gabriel Arturo Castro, Víctor López Rache o Piedad Bonett, que se han conformado dentro de la generación nacida en los cincuentas.
Juan Manuel Roca
Nos sentimos desubicados cuando dejan de escucharse las réplicas del eco y una voz venida desde la entrada de la cueva nos alecciona con una monserga diferente. No debería desconcertarnos una visita que, lejos de irrumpir sin permiso para desordenarnos la casa, nos regala una ruta de más. Yo la recibo como una alternativa de lucidez en medio de la solemnidad pragmática con que suelen abordarse los llamados temas trascendentales.
Alberto Rodríguez Tosca
Álvaro Marín (nota biobibliográfica)
Hechizado por la poesía de César Vallejo y Miguel Hernández publiqué mi primer libro de poemas con el Título de Jinete de Sombras en 1992. La publicación fue un reconocimiento que me hizo la Casa de Poesía Fernando Mejía de Manizales, luego fui invitado al Diario El Espectador de Bogotá para colaborar con notas sobre cultura y literatura en el Magazín Dominical dirigido por Marisol Cano y coordinado por el poeta Juan Manuel Roca, medio que jugó un papel crítico importante en la vida cultural del país en los años noventa. El hechizamiento con la literatura y la poesía fue mayor cuando leí a los poetas Cardoza y Aragón y José Lezama Lima y a los narradores Macedonio Fernández y Alejo Carpentier, tenía en este tiempo una lectura de escritores europeos, pero el acercamiento interesado a la expresión latinoamericana fue para mi una revelación de sentido histórico y poético a la vez.
Recibí otro reconocimiento en poesía al ser destacado uno de mis libros: Noche líquida en una convocatoria latinoamericana del Festival de Poesía de Medellín. Publiqué en 1997 La brújula no quiere marcar más el norte, un libro de ensayos sobre cultura, política y literatura.

La sociedad narcisista: todos escriben, nadie lee.

  Tomado de Kalewche.com La sociedad narcisista: todos escriben, nadie lee El breve ensayo que compartimos a continuación, y que puede leers...