lunes, 25 de mayo de 2015

CÓMO ESCRIBIR POESÍA, Lecciones de Wislawa Szymborska




Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escribir versos. Esta selección es una muestra de esta paciente y prolongada pedagogía poética.  

Traducción de Cristina Esguerra para el malpensante

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Para Heliodor, de Przemysl
Escribes: “Sé que mis poemas tienen muchos errores, ¿y qué con eso? No voy a parar a corregirlos”. ¿Y por qué no, querido Heliodor? ¿Será que para ti la poesía es sagrada? ¿O tal vez la consideras algo insignificante? Ambos modos de acercarse a ella son errados, y lo peor es que liberan al neófito de la necesidad de trabajar en sus versos. Es gratificante y placentero decir a nuestros conocidos que el espíritu se apoderó de nosotros el viernes a las 2:45 p.m. y comenzó a susurrarnos misteriosos secretos al oído. Lo hizo con tal vehemencia que escasamente tuvimos tiempo de anotarlos. Pero en casa, a puerta cerrada, corregimos con ahínco. Tachamos y revisamos esas expresiones que parecen de otro mundo. Los espíritus son una maravilla, pero hasta la poesía tiene su lado prosaico.

Para H. O., de Poznan, un posible traductor
El traductor no está obligado a serle fiel al texto únicamente. Debe dejar ver la belleza de la poesía conservando su forma y reteniendo, en la medida de lo posible, el estilo y el espíritu de la época.

Para Grazyna, de Starachowice
Quitémosnos las alas y tratemos de escribir con los pies sobre la tierra, ¿sí?

Para el señor G. Kr., de Varsovia
Necesitas un bolígrafo nuevo. El que tienes comete muchos errores. Debe ser extranjero.

Para Pegaso, de Niepolomice
En rima, preguntas si la vida tiene centavos. Mi diccionario responde que no.

Para el señor K. K., de Bytom
Utilizas el verso libre como si su libertad fuera absoluta. Pero la poesía (a pesar de lo que pueda decirse) es, era y será un juego. Y, como todos los niños saben, los juegos tienen reglas. ¿Por qué lo olvidan los adultos?

Para Putzka, de Radom
El aburrimiento debe ser descrito con gusto. ¿Cuántas cosas están ocurriendo en un día en el que no pasa nada?

Para Boleslaw L-k, de Varsovia
Tus dolores existenciales te vienen con demasiada facilidad. Ya hemos padecido suficiente desesperanza y nos hemos adentrado en las sombrías profundidades demasiadas veces. “Los pensamientos profundos –dice mi querido Thomas (Mann, por supuesto, ¿de cuál otro podría tratarse?)– deben hacernos sonreír”. Leyendo tu poema “Océano” nos descubrimos forcejando en un pozo poco profundo. Concibe tu vida como una aventura extraordinaria que te ha acontecido. Por el momento ése es nuestro único consejo.

Para Marek, también de Varsovia
Tenemos por fundamento la creencia de que todos los poemas que versan sobre la primavera quedan automáticamente descalificados. El tema ha dejado de existir en la poesía. Por supuesto, continúa desarrollándose como parte de la vida. Pero se trata de dos asuntos distintos.

Para B. L., de los alrededores de Breslavia
El miedo al discurso preciso, el esfuerzo constante por convertir todo en una metáfora, la inagotable necesidad de que en cada línea se demuestre que eres un poeta: éstas son ansiedades que acosan a todo poeta en formación. Pero pueden curarse si se descubren a tiempo.

Para Zb. K., de Poznan
A lo largo de su vida la mayoría de los poetas no han utilizado tantas palabras majestuosas como las que has apiñado en tres cortos poemas. “Patria”, “verdad”, “libertad”, “justicia”. Ese tipo de palabras no deben tomarse a la ligera. Sangre de verdad las recorre y la tinta no puede reemplazarla.

Para Michal, en Nowy Targ
Rilke advirtió a los jóvenes poetas que los temas majestuosos son difíciles y exigen una gran madurez artística. Les aconsejó escribir sobre lo que observan en torno a ellos y cómo viven cada día; sobre lo que se ha perdido y lo que se ha encontrado. Los animaba a utilizar lo que estaba a su alrededor como herramienta para desarrollar su arte; imágenes de los sueños, objetos del recuerdo. “Si la vida diaria te parece pobre –escribió–, no la culpes. La culpa es tuya. No eres tan buen poeta como para percatarte de su riqueza”. Este consejo te puede parecer superfluo y estúpido. Por eso sustentamos nuestro argumento con uno de los poetas más esotéricos del mundo de la literatura. ¡Observa cómo alaba las cosas ordinarias!

Para Ula, de Sopot
Definir la poesía en una frase... ¡vaya! Conocemos por lo menos quinientas definiciones, pero ninguna nos parece lo suficientemente precisa y abarcadora a la vez. Cada una expresa el sabor de su época. Un escepticismo de nacimiento nos impide dar una definición propia. Pero recordamos un hermoso aforismo de Carl Sandburg: “La poesía es el diario escrito por una criatura del mar, que vive en la tierra y desea volar”. ¿Será que él lo escribirá un día de estos?

Para L-k, de Slupsk
Requerimos más de un poeta que se compara con Ícaro que lo que el largo poema cifrado nos revela. Señor L-k, usted no cuenta con que el Ícaro de hoy en día tiene que elevarse sobre un paisaje distinto al de la antigüedad. Ve autopistas repletas de carros y camiones, aeropuertos, pasarelas, grandes ciudades, puertos modernos y costosos y demás cosas por el estilo. ¿No le pasaría por el lado un jet de vez en cuando?

Para T. W., de Cracovia
En el colegio no se pierde tiempo en un análisis estético de las obras literarias. Las temáticas centrales se estudian junto con el contexto histórico. Ese tipo de conocimiento es crucial pero no será suficiente para quien desee convertirse en un lector independiente, bueno; y menos aún para alguien con ambiciones creativas. Nuestros jóvenes corresponsales a menudo se sorprenden de que sus poemas sobre la reconstrucción de Varsovia después de la guerra, o acerca de las tragedias vividas en Vietnam, no sean lo suficientemente buenos. Están convencidos de que una intención honorable puede pasar por encima de la forma. Si quieres ser un buen zapatero no basta que te entusiasme el pie humano. Tienes que conocer tu material, tus herramientas, escoger el modelo correcto. Con la creación artística ocurre lo mismo.

Para el señor Br. K, de Laski
Tus poemas en prosa están impregnados de la figura del Gran Poeta que escribe sus extraordinarias obras llevado por la euforia del alcohol. Podríamos adivinar cuál es el personaje que tienes en mente, pero los apellidos no son el tema que nos ocupa en este último análisis. Nuestro interés se centra en la errada convicción de que el alcohol facilita el ejercicio de la escritura, envalentona la imaginación, agudiza el ingenio y realza otras funciones que entusiasman al espíritu bardo. Mi querido señor K, ni esta poeta, ni ninguno de los que conocemos y con seguridad tampoco los que nos son desconocidos, han escrito jamás algo de valor bajo la influencia del alcohol. Toda buena obra surge de un trabajo minucioso llevado a cabo en medio de los dolores de la sobriedad y sin ningún zumbido placentero rondando en la cabeza. “Siempre he tenido ideas, pero después del vodka me duele la cabeza”, dijo Wyspianski. Si un poeta consume alcohol, es entre un poema y el otro. Ésta es la cruda realidad. Si el alcohol promoviera la buena poesía, entonces cada tercer ciudadano de este país sería por lo menos un Hortensio. Nos vemos forzados a rebatir otra leyenda más. Esperamos que emerjas ileso de entre las ruinas.

Para E. L., en Varsovia
Quizá puedas aprender a amar en la prosa.

Para Esko, de Sieradz
La juventud es un período interesante en la vida de una persona. Si a las dificultades de la juventud les sumas la ambición de escribir, hay que tener un carácter fuerte para sobrellevar el estrés. Tener cualidades como la perseverancia, la rapidez, poseer un amplio bagaje literario, ser curioso y mirar con atención. Hay que saber tomar distancia de uno mismo, ser capaz de sentir el dolor ajeno, tener una mente crítica, sentido del humor y la irrompible convicción de que el mundo se merece: a) seguir existiendo, y b) más suerte de la que ha tenido hasta ahora. Los poemas que nos has mandado dejan ver un deseo por escribir pero no alguna de las cualidades antes mencionadas. Tienes bastante trabajo por delante.

Para Kali, de Lodz
“Por qué” es la combinación de palabras más importante en cualquiera de los idiomas de este planeta y es probable que ocurra lo mismo en las otras galaxias.

Para el señor Pal-Zet, de Skarzysko-Kamieanna
Los poemas que has enviado sugieren que no has logrado percibir una diferencia fundamental entre la poesía y la prosa. Por ejemplo, el poema titulado “Aquí” es meramente una descripción en prosa de un cuarto y sus muebles. En prosa una descripción así sirve a una función específica: presenta el escenario de la acción que viene. En un momento la puerta se abrirá, alguien entrará y algo pasará. En la poesía la descripción misma debe “suceder”. Todo se vuelve significativo, la elección de las imágenes, su disposición, la forma que toma en las palabras. La descripción de un cuarto ordinario debe aparecer ante tus ojos como el descubrimiento de ese cuarto, y la emoción contenida en esa descripción debe ser compartida por los lectores. De otra manera, la prosa se queda prosa, aunque te esfuerces en cortar oraciones en columnas de verso. Y lo que es peor, nada pasa.

jueves, 7 de mayo de 2015

BREVIARIO DEL DESPOJO / Carlos Arnulfo Arias






1

He estado
horas
días
años
-buena parte de mi vida-
tratando de otear horizontes
pero no los he encontrado

2

Es bueno llevar una carta
en el bolsillo de la camisa
-junto al corazón-
sacarla y leerla
de vez en cuando

3

Es triste
encontrarse junto
a alguien que sufre
sin poder ayudarle

¿Tal vez huir?
¿O ponerle fin a su dolro?

4

No hay que tener miedo
a celebrar
con champaña
o con un vulgar vino comprado
en la licorera de la esquina

5

Si se ama
no hay que tener miedo
al contagio

6

Uno siempre
quiere aunque sea capaz por sí
mismo
que la cura le sea administrada
por el otro
quien te ama
o quien te odia

7

Llega el momento
en que el mundo que nos 
circunda
se entristece
de manera infinita
hasta convertirse en 
un lugar sin esperanzas

8

Sólo la ciudad es real

 Los veo tomados de la mano
 mientras beben juntos
 en un barcito nocturno
 en la parte vieja de la ciudad

9

Debo entender
que es mejor
ser un peleador callejero
que morir de viejo
   tirado en una cama astrosa

10

Debería bastarnos
con una habitación
un jardín
y los versos de Emily Dickinson



Carlos Arnulfo Arias. (Cúcuta, 1953) ha publicado varios libros de poesía, entre ellos: Escritos en los muros, Yo digo, También la vida está en otra parte y Morada Urbana. En prosa, Frente a tu parque Romero, Días de guardar, Mariann, Bogotá: Directo Caracas; Díptico en el espejo, Vale, que me importa y Sin sur ni después. Coautor de un par de libros de teatro de títeres e incursiona en el ensayo con Trece instantáneas de la literatura latinoamericana. Ha ganado varios premios en concursos nacionales, como el Ciudad de Pereira, en novela, y el Ciudad de Chiquinquirá, en poesía. Sobre tu cuerpo luz es su libro de fotografías y textos. Colaborador en periódicos y revistas del país, ha mantenido durante ocho años su espacio radial Cantares, programa de música y literatura. Actualmente es catedrático univesitario.

lunes, 4 de mayo de 2015

EL SOL Y LA CARNE, poemas de Camila Charry Noriega






Calvario

La res se tiende sobre la hierba y espera la herida
la luz del cuchillo;
ese segundo de olvido que conduce a lo otro.
Para evitar el hambre
la madre sumerge el rostro de su hijo
en las entrañas tibias de la res;
ese universo de carne y vísceras.
En los ojos abiertos de la res muerta
el niño se contempla un instante
y comprende sus propios ojos,
su voz sorda
deformada por su aliento
y por el aliento último de todo lo que existe.




Anatema

Flotaban en el río
los cadáveres de varias vacas jóvenes.
Tras unos arbustos
y estremecido por el agua
que en medio de la muerte se movía
           un becerro apareció.
Gemía y corría tras la corriente
para alcanzar el fango
que ya vencía los cuerpos.
Desesperado
sin entender los caprichos de Dios
y el tajo de desdicha
que le había tocado
a la tarde bramaba
y a su paso
un hilo brillante de sangre iba dejando.
Corría entre las ramas
herido y triste.


Lejos, en la sabana,
aun el galope de los caballos
fustigados por el grito de los asesinos
rondaba las montañas;
eco de batalla que se sostuvo toda la noche
aunque ya no hubiese
hombres ni vacas
con quienes festejar esta matanza.




Magdalena

De una vieja ceiba
tres soldados cuelgan a un perro de manchas cafés.
Como repitiendo los gestos de un espíritu cruel
intentan desprender la cabeza del animal
intentan separarla de su cuerpo.
Por turnos estiran la cadena
que une al perro con el árbol
fuman,
ríen
toman aguardiente
en improvisadas copas hechas de totumo.


Matan el tiempo entre la selva,
se divierten cuando el perro aúlla
y su llanto animal se extiende tremendo
hasta que al fin la cabeza
del cuerpo se separa.
Entonces toman sus fusiles en silencio
y vuelven por la espesa selva
tranquilos
a sus rondas nocturnas.




Quiero verlos a todos, quiero mirarlos, quiero
echar una mirada muda sobre mi pueblo asesinado,
Y voy a cantar… Sí… ¡tomo el violín y canto!

Jizchak Katzenelson

Treblinka

Sobre el riel que sostiene la última noche
corren a través de la bruma los vagones.
Los vagones
úteros enfermos
escupen al detenerse, brazos y cabezas.
Los cuerpos que bajan y caminan hacia el muro
son solo espectros
a quienes después de vagar por fatales geografías
les arrancan de las manos
hijos
maletas
ropa disecada por la sangre ajena
por su misma sangre.
Antes de la pólvora,
antes del pánico por su propio corazón,
antes de los coágulos que se extienden sobre la carne
para conservar unidos los fragmentos,
antes que nada,
la boca abierta reclama un gesto
que remede el espíritu humano;
moscardones
aunque sea,
acostumbrados al olor oxidado de la sangre
caliente en las alcantarillas.




El Aro

Rodaban por la montaña
eran un solo río
que atrás dejaba
la carne flagelada de sus padres.


Como un río eran una sola herida
que vagaría por las ciudades
hasta la época de la ceniza.


Un río que florecía como un largo puñal eran.


Traían en las manos
amados
afilados huesos
armas o amuletos
tallados con el brillo de los dientes
por si la sombra los volvía a encontrar
ahora huérfanos,
curtidos.




Patria

El niño recoge espigas de sol.
Vuelve sereno y cantando por el campo.
Revienta sobre su cuerpo el fusil del asesino;
lo embiste la noche.
Vuelan por el aire sus ropas
como banderas de una patria
con cualquier nombre.


San José
Eran apenas tres niños
de cinco o seis años.
En el campo de maíz jugaban
a ocultarse de las balas.
Era apenas uno
cuando el juego terminó
y corrió a su casa.
En la casa y encima de la cama
solo quedaba
jadeante y bello
un perro blanco que respiraba con esfuerzo
el último suspiro de un viejo
que sostenía sobre su vientre la cabeza del animal.















Camila Charry Noriega nació en Bogotá, Colombia. Es profesional en estudios literarios y trabaja como profesora de literatura. Ha publicado los libros Detrás de la bruma, Común presencia editores, Bogotá, Colombia, El día de hoy, Garcín editores, Duitama, Colombia, Otros ojos, El ángel editor, Quito, Ecuador y El sol y la carne, Ediciones Torremozas, Madrid, España. Ha participado en diversos encuentros de poesía en Europa y América. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, francés y al rumano.









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